pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
En esta tormenta, los pensamientos arrasan la esperanza de que alguna vez llegue la calma.
Un vendaval de decepciones derriba
esas ideas necias que suplican quedarse
en una lucha constante y sin sentido.
Llueve dentro de mí.
Y en medio de esta lluvia busco desesperadamente refugio,
pero en tus brazos la calma ya no existe.
Solo la soledad, reinando en silencio.
¿He perdido?
¿O tal vez no luché lo suficiente?
Y si así fuera, ¿por qué no encuentro remordimiento en mi pecho?
Luché, sí.
Luché incluso con la certeza clara
de que tú eras una derrota que jamás podría revocar.
Te amé, sí.
Y aún te amo, con un amor profundo y sincero. Tanto, que fuiste mi mundo entero.
Pero quedarme sería traicionarlo.
Porque su destino a tu lado es el destierro, la anulación y la nada.
Prefiero llevármelo a tiempo,
tomar rumbo hacia otro inicio,
y que cuando hable de ti
pueda nombrarte como el hombre que amé y no como aquel
a quien llegué a odiar.
Un vendaval de decepciones derriba
esas ideas necias que suplican quedarse
en una lucha constante y sin sentido.
Llueve dentro de mí.
Y en medio de esta lluvia busco desesperadamente refugio,
pero en tus brazos la calma ya no existe.
Solo la soledad, reinando en silencio.
¿He perdido?
¿O tal vez no luché lo suficiente?
Y si así fuera, ¿por qué no encuentro remordimiento en mi pecho?
Luché, sí.
Luché incluso con la certeza clara
de que tú eras una derrota que jamás podría revocar.
Te amé, sí.
Y aún te amo, con un amor profundo y sincero. Tanto, que fuiste mi mundo entero.
Pero quedarme sería traicionarlo.
Porque su destino a tu lado es el destierro, la anulación y la nada.
Prefiero llevármelo a tiempo,
tomar rumbo hacia otro inicio,
y que cuando hable de ti
pueda nombrarte como el hombre que amé y no como aquel
a quien llegué a odiar.