IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Se deslizan mis espinas,
por los huecos incontables
de cada cadáver miserable,
pútridos sollozos
bañados en agonía visceral,
se esparcen en el viento,
sus nauseabundas promesas,
caen con miedo,
por siempre hundidas,
en las heces de sus desgracias,
observo a un suelo partirse,
devorando las esencias
de tortuosas existencias egoístas,
se arrastra el presente,
como si la pesadez última
fuese innegablemente continua,
despierta el sol,
escuchando a los muertos vivir,
y todo se torna gris,
entre tonos de blanca lobreguez.
por los huecos incontables
de cada cadáver miserable,
pútridos sollozos
bañados en agonía visceral,
se esparcen en el viento,
sus nauseabundas promesas,
caen con miedo,
por siempre hundidas,
en las heces de sus desgracias,
observo a un suelo partirse,
devorando las esencias
de tortuosas existencias egoístas,
se arrastra el presente,
como si la pesadez última
fuese innegablemente continua,
despierta el sol,
escuchando a los muertos vivir,
y todo se torna gris,
entre tonos de blanca lobreguez.