Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Todo fluye al igual que las estaciones
dejando rastros de vergel o de agonía,
de elevada compostura o derrota cíclica
en la carcasa del pecho.
Todo fluye y aquello que ahora pasa
volverá a hacerlo de manera distinta,
pues nunca se llora con la misma lágrima
quizás porque el motivo de su existir haya cambiado.
Todo fluye
y el río que discurre hoy por delante de tu casa
mañana acaso ya no exista,
o tal vez sí, en otro sitio,
llamando con sorpresa a otras entradas
humedeciendo otros marcos de ventana
otros trampolines, cara al sueño.
Deberíamos saltar a lo improbable
sin pensarlo demasiado,
dejarnos arrastrar por la corriente
caprichosa del agua,
por sus dedos,
adonde cumplamos la misión
de ser de nuevo, solamente boca
y tragarnos todo cuanto nos permitan los dientes
y renovar el ciclo de destrucción y vida.
dejando rastros de vergel o de agonía,
de elevada compostura o derrota cíclica
en la carcasa del pecho.
Todo fluye y aquello que ahora pasa
volverá a hacerlo de manera distinta,
pues nunca se llora con la misma lágrima
quizás porque el motivo de su existir haya cambiado.
Todo fluye
y el río que discurre hoy por delante de tu casa
mañana acaso ya no exista,
o tal vez sí, en otro sitio,
llamando con sorpresa a otras entradas
humedeciendo otros marcos de ventana
otros trampolines, cara al sueño.
Deberíamos saltar a lo improbable
sin pensarlo demasiado,
dejarnos arrastrar por la corriente
caprichosa del agua,
por sus dedos,
adonde cumplamos la misión
de ser de nuevo, solamente boca
y tragarnos todo cuanto nos permitan los dientes
y renovar el ciclo de destrucción y vida.
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