Hejaran
Poeta asiduo al portal
TODO EMPIEZA CON UN BESO
Sucedió
en un colegio de
monjas, en una noche
de luna, éramos dos adolecentes
que despertábamos a la vida.
Con
anterioridad,
con mi compañerito
nos habíamos hecho ojitos,
y yo, con una sonrisa picaresca
le escribí en un papelito donde nos
podíamos encontrar, aunque fuera por un ratico.
Mi
compañerito,
estaba tan asustado
como yo, temprano convinimos
vernos a escondidas, en el patio o en el comedor.
Nos
tendríamos
que cuidar de una
monja muy brava, y de dos
perros rabiosos, que tenían
para vigilar.
.
Afuera, en el patio
revoloteaba una negra
mariposa y la noche además de
iluminada estaba hermosa.
Me faltaba
pegar la carrera y
ayudada por la oscuridad,
me encontré con mi compañerito
que temblaba sin piedad.
Tengo miedo,
- manifestó-,apenas
estuve a su lado, por qué
no nos devolvemos si nos
descubren piensan que nos queremos.
No ves que
apenas somos dos
niños,¿quien dijo que nos
íbamos a querer?; -yo nunca he
pensado en ser tu mujer-. Yo sólo quería
que nos tomáramos de la mano y si ya sabes besar, nos
pusiéramos a practicar..
Que pereza, besos
me da mi mamá, yo lo que
quiero es jugar y no tengo tiempo
de ponerme a enamorar.
De todas maneras,
yo te quiero ver contento;
antes de emprender veloz carrera,
sin que su compañerito lo esperara,
se le acercó y le dio un beso en la boca
para que nunca la olvidara.
Derechos reservados. Hejaran
Sucedió
en un colegio de
monjas, en una noche
de luna, éramos dos adolecentes
que despertábamos a la vida.
Con
anterioridad,
con mi compañerito
nos habíamos hecho ojitos,
y yo, con una sonrisa picaresca
le escribí en un papelito donde nos
podíamos encontrar, aunque fuera por un ratico.
Mi
compañerito,
estaba tan asustado
como yo, temprano convinimos
vernos a escondidas, en el patio o en el comedor.
Nos
tendríamos
que cuidar de una
monja muy brava, y de dos
perros rabiosos, que tenían
para vigilar.
.
Afuera, en el patio
revoloteaba una negra
mariposa y la noche además de
iluminada estaba hermosa.
Me faltaba
pegar la carrera y
ayudada por la oscuridad,
me encontré con mi compañerito
que temblaba sin piedad.
Tengo miedo,
- manifestó-,apenas
estuve a su lado, por qué
no nos devolvemos si nos
descubren piensan que nos queremos.
No ves que
apenas somos dos
niños,¿quien dijo que nos
íbamos a querer?; -yo nunca he
pensado en ser tu mujer-. Yo sólo quería
que nos tomáramos de la mano y si ya sabes besar, nos
pusiéramos a practicar..
Que pereza, besos
me da mi mamá, yo lo que
quiero es jugar y no tengo tiempo
de ponerme a enamorar.
De todas maneras,
yo te quiero ver contento;
antes de emprender veloz carrera,
sin que su compañerito lo esperara,
se le acercó y le dio un beso en la boca
para que nunca la olvidara.
Derechos reservados. Hejaran
Última edición: