José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vivo entre estos fuegos
entre columpios de cumpleaños añejos,
borbotones de benevolencia enjaulados
en las grietas que sacuden las fiestas de regalos
que traen tormentas sin relámpagos.
Veo nubes con sus pétalos besando la espera,
atormentadas brisas que desnudan
el abrazo de la primavera,
la pupila naufragando en el desierto
de las cordilleras.
Siento el nudo amargo de la despedida
en las luces de un mar de gotas frías,
de nervios silenciados por acantilados,
la falsedad de la espuma carnívora.
El día que nace en mi pecho
transita por estos caminos de noche
con gesto entristecido, de orquídeas
que se rinden al instante: a los ojos cerrados,
al frágil disfraz que desnuda la huella del polvo
en este mar de fragmentos de cielo.
Soy un beso caduco, una lluvia sin bautizo
la sombra del fuego encerrada en envoltorios,
la caricia aferrada a un reloj desgastado,
me queda el latido del viento
en estos días de delirios sin noche.