José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
La huella sin nieve del tiempo eterno
marcó su paso hacia la luz sin fin,
no había un rastro de invierno
solo una pincelada gris en el jardín.
Sobre los años, no había velo,
ni escarcha que opacara su ser,
sólo un brillo que subió al cielo
sin la vejez que suele atardecer.
Así lo custodia mi memoria
como un espejo joven, sin cargo,
recuerdo la gris trayectoria
de un destino que no fue amargo.
No conoció el frío manto
que cubre el cabello y la piel,
su esencia, libre de quebranto
fue un sueño lúcido en una primavera fiel.
©José Valverde Yuste
Última edición: