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Título: Tú conociste la primavera del amor

José Valverde Yuste

Poeta que considera el portal su segunda casa

Tú conociste la embestida de la montaña
la bestia que quería sentarse contigo
desbordada en su búsqueda de abismos.

Sentiste el aire cálido y cristalino del aliento
sobre tu frente, las palabras imbuidas de luz
que perfumaban el sonido en tu oído.

Navegaste sobre un amor que cruzaba los límites
de los satélites de tu pecho, reposaban entre las flores
de las manos esas flores condenadas a gritar ante las lenguas
que rodeaban ociosas los atardeceres de las mariposas.

Te desnudaste ante la sábana ebria del perfume
que caía en cascada hasta la quietud del vergel,
te devoraba el pájaro cuando la tarde enamorada
del horizonte te perseguía entre muros de ojos
con viscosidad transparente y mirada de niebla.

Ofreciste la dulzura de tus muslos,
a ese ruiseñor perfumado
cuando a la luz le faltaba un hervor
y recorría la garganta en su cautiverio,
feliz entre las fauces que despluman a Dios.

Me prendiste a las florecillas de tus dedos
que parecían plumas, allí se escondía
el lenguaje de la voz cantada en ópera.

Caíste en los bordes donde muere el hambre,
en los milagros de los suspiros azulados,
en lo bello de los mares
cuando el resplandor de los árboles
se abrazaban en la madrugada.

En las mansas olas del suspiro
cuando te hundías en mi pecho
con el corazón roto frente al espejo,
ya no sabía si la vida era muerte, pasión o silencio.

@José Valverde Yuste
 
Magníficas metáforas para este sensual poema que nos ofreces.

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Tú conociste la embestida de la montaña
la bestia que quería sentarse contigo
desbordada en su búsqueda de abismos.

Sentiste el aire cálido y cristalino del aliento
sobre tu frente, las palabras imbuidas de luz
que perfumaban el sonido en tu oído.

Navegaste sobre un amor que cruzaba los límites
de los satélites de tu pecho, reposaban entre las flores
de las manos esas flores condenadas a gritar ante las lenguas
que rodeaban ociosas los atardeceres de las mariposas.

Te desnudaste ante la sábana ebria del perfume
que caía en cascada hasta la quietud del vergel,
te devoraba el pájaro cuando la tarde enamorada
del horizonte te perseguía entre muros de ojos
con viscosidad transparente y mirada de niebla.

Ofreciste la dulzura de tus muslos,
a ese ruiseñor perfumado
cuando a la luz le faltaba un hervor
y recorría la garganta en su cautiverio,
feliz entre las fauces que despluman a Dios.

Me prendiste a las florecillas de tus dedos
que parecían plumas, allí se escondía
el lenguaje de la voz cantada en ópera.

Caíste en los bordes donde muere el hambre,
en los milagros de los suspiros azulados,
en lo bello de los mares
cuando el resplandor de los árboles
se abrazaban en la madrugada.

En las mansas olas del suspiro
cuando te hundías en mi pecho
con el corazón roto frente al espejo,
ya no sabía si la vida era muerte, pasión o silencio.

@José Valverde Yuste
Muchas gracias poetakabik por dejar tus huellas en mis letras. Es un honor para mí. Un abrazo con la pluma del alma
 

Tú conociste la embestida de la montaña
la bestia que quería sentarse contigo
desbordada en su búsqueda de abismos.

Sentiste el aire cálido y cristalino del aliento
sobre tu frente, las palabras imbuidas de luz
que perfumaban el sonido en tu oído.

Navegaste sobre un amor que cruzaba los límites
de los satélites de tu pecho, reposaban entre las flores
de las manos esas flores condenadas a gritar ante las lenguas
que rodeaban ociosas los atardeceres de las mariposas.

Te desnudaste ante la sábana ebria del perfume
que caía en cascada hasta la quietud del vergel,
te devoraba el pájaro cuando la tarde enamorada
del horizonte te perseguía entre muros de ojos
con viscosidad transparente y mirada de niebla.

Ofreciste la dulzura de tus muslos,
a ese ruiseñor perfumado
cuando a la luz le faltaba un hervor
y recorría la garganta en su cautiverio,
feliz entre las fauces que despluman a Dios.

Me prendiste a las florecillas de tus dedos
que parecían plumas, allí se escondía
el lenguaje de la voz cantada en ópera.

Caíste en los bordes donde muere el hambre,
en los milagros de los suspiros azulados,
en lo bello de los mares
cuando el resplandor de los árboles
se abrazaban en la madrugada.

En las mansas olas del suspiro
cuando te hundías en mi pecho
con el corazón roto frente al espejo,
ya no sabía si la vida era muerte, pasión o silencio.

@José Valverde Yuste
Muchas gracias estimada amiga y gran poeta Bristy por dejar tu huella en mi poema. Un abrazo estimada amiga con la pluma del alma
 

Tú conociste la embestida de la montaña
la bestia que quería sentarse contigo
desbordada en su búsqueda de abismos.

Sentiste el aire cálido y cristalino del aliento
sobre tu frente, las palabras imbuidas de luz
que perfumaban el sonido en tu oído.

Navegaste sobre un amor que cruzaba los límites
de los satélites de tu pecho, reposaban entre las flores
de las manos esas flores condenadas a gritar ante las lenguas
que rodeaban ociosas los atardeceres de las mariposas.

Te desnudaste ante la sábana ebria del perfume
que caía en cascada hasta la quietud del vergel,
te devoraba el pájaro cuando la tarde enamorada
del horizonte te perseguía entre muros de ojos
con viscosidad transparente y mirada de niebla.

Ofreciste la dulzura de tus muslos,
a ese ruiseñor perfumado
cuando a la luz le faltaba un hervor
y recorría la garganta en su cautiverio,
feliz entre las fauces que despluman a Dios.

Me prendiste a las florecillas de tus dedos
que parecían plumas, allí se escondía
el lenguaje de la voz cantada en ópera.

Caíste en los bordes donde muere el hambre,
en los milagros de los suspiros azulados,
en lo bello de los mares
cuando el resplandor de los árboles
se abrazaban en la madrugada.

En las mansas olas del suspiro
cuando te hundías en mi pecho
con el corazón roto frente al espejo,
ya no sabía si la vida era muerte, pasión o silencio.

@José Valverde Yuste
Bucólico, romántico, apasionado y bello ese amor primaveral que resplandece en tu enamorado poema mi querido amigo JOsé, Todo un placer leerte y dejarte mi humilde huella. Besos para ti llenos de admiración, gratitud y cariño...muááááááckssssss
 
Bucólico, romántico, apasionado y bello ese amor primaveral que resplandece en tu enamorado poema mi querido amigo JOsé, Todo un placer leerte y dejarte mi humilde huella. Besos para ti llenos de admiración, gratitud y cariño...muááááááckssssss
Muchas gracias por tu atenta lectura Isabel y bello comentario. Un abrazo, estimada poeta, con la pluma del alma
 

Tú conociste la embestida de la montaña
la bestia que quería sentarse contigo
desbordada en su búsqueda de abismos.

Sentiste el aire cálido y cristalino del aliento
sobre tu frente, las palabras imbuidas de luz
que perfumaban el sonido en tu oído.

Navegaste sobre un amor que cruzaba los límites
de los satélites de tu pecho, reposaban entre las flores
de las manos esas flores condenadas a gritar ante las lenguas
que rodeaban ociosas los atardeceres de las mariposas.

Te desnudaste ante la sábana ebria del perfume
que caía en cascada hasta la quietud del vergel,
te devoraba el pájaro cuando la tarde enamorada
del horizonte te perseguía entre muros de ojos
con viscosidad transparente y mirada de niebla.

Ofreciste la dulzura de tus muslos,
a ese ruiseñor perfumado
cuando a la luz le faltaba un hervor
y recorría la garganta en su cautiverio,
feliz entre las fauces que despluman a Dios.

Me prendiste a las florecillas de tus dedos
que parecían plumas, allí se escondía
el lenguaje de la voz cantada en ópera.

Caíste en los bordes donde muere el hambre,
en los milagros de los suspiros azulados,
en lo bello de los mares
cuando el resplandor de los árboles
se abrazaban en la madrugada.

En las mansas olas del suspiro
cuando te hundías en mi pecho
con el corazón roto frente al espejo,
ya no sabía si la vida era muerte, pasión o silencio.

@José Valverde Yuste
Muchas gracias luna roja por dejar tu huella en mi poema. Un abrazo con la pluma del alma estimada amiga
 
Última edición:

Tú conociste la embestida de la montaña
la bestia que quería sentarse contigo
desbordada en su búsqueda de abismos.

Sentiste el aire cálido y cristalino del aliento
sobre tu frente, las palabras imbuidas de luz
que perfumaban el sonido en tu oído.

Navegaste sobre un amor que cruzaba los límites
de los satélites de tu pecho, reposaban entre las flores
de las manos esas flores condenadas a gritar ante las lenguas
que rodeaban ociosas los atardeceres de las mariposas.

Te desnudaste ante la sábana ebria del perfume
que caía en cascada hasta la quietud del vergel,
te devoraba el pájaro cuando la tarde enamorada
del horizonte te perseguía entre muros de ojos
con viscosidad transparente y mirada de niebla.

Ofreciste la dulzura de tus muslos,
a ese ruiseñor perfumado
cuando a la luz le faltaba un hervor
y recorría la garganta en su cautiverio,
feliz entre las fauces que despluman a Dios.

Me prendiste a las florecillas de tus dedos
que parecían plumas, allí se escondía
el lenguaje de la voz cantada en ópera.

Caíste en los bordes donde muere el hambre,
en los milagros de los suspiros azulados,
en lo bello de los mares
cuando el resplandor de los árboles
se abrazaban en la madrugada.

En las mansas olas del suspiro
cuando te hundías en mi pecho
con el corazón roto frente al espejo,
ya no sabía si la vida era muerte, pasión o silencio.

@José Valverde Yuste

El verso final es perfecto: "ya no sabía si la vida era muerte, pasión o silencio". Un poema muy bien logrado en sus imágenes atrevidas.

Me da mucho gusto saludarte de nuevo, amigo poeta.
 
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