• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Título: Se rompía la sangre en tu aliento

José Valverde Yuste

Poeta que considera el portal su segunda casa

Se rompía la sangre
en el frenesí de una alcoba
que gritaba al aliento.


No importaban las horas
que naufragaban abriendo la rosa,
ni las veces que sembraba en ti.


Tampoco los archipiélagos disecados,
ni el arco que derribaba el muro
mientras las palabras temblaban
entre las delgadas piernas
donde habitaba la inercia del sol.


La boca irrumpió en revuelto río,
sobre un retoño de ascuas apaleadas,
y el eco de la vida con sus rosas
en cumbre de campanas
tembló ante el rugido de la luna,
los sudores respiraron lentamente.
 

Se rompía la sangre
en el frenesí de una alcoba
que gritaba al aliento.


No importaban las horas
que naufragaban abriendo la rosa,
ni las veces que sembraba en ti.


Tampoco los archipiélagos disecados,
ni el arco que derribaba el muro
mientras las palabras temblaban
entre las delgadas piernas
donde habitaba la inercia del sol.


La boca irrumpió en revuelto río,
sobre un retoño de ascuas apaleadas,
y el eco de la vida con sus rosas
en cumbre de campanas
tembló ante el rugido de la luna,
los sudores respiraron lentamente.
Apasionados versos irrumpen con su amoroso fuego en las penumbras del alma iluminando con ilusión cada rincón de ellas mi querido amigo Jose. Encantada de leerte y de dejarte la humilde huella de mi paso....muáááácksssssss
 
Apasionados versos irrumpen con su amoroso fuego en las penumbras del alma iluminando con ilusión cada rincón de ellas mi querido amigo Jose. Encantada de leerte y de dejarte la humilde huella de mi paso....muáááácksssssss
Muchas gracias estimada amiga Isabel. Feliz año nuevo lleno de salud y amor. Gracias por estar siempre. Es un honor para mi ver tu comentario como resultado de una atenta lectura. Un abrazo con la pluma del alma
 

Se rompía la sangre
en el frenesí de una alcoba
que gritaba al aliento.


No importaban las horas
que naufragaban abriendo la rosa,
ni las veces que sembraba en ti.


Tampoco los archipiélagos disecados,
ni el arco que derribaba el muro
mientras las palabras temblaban
entre las delgadas piernas
donde habitaba la inercia del sol.


La boca irrumpió en revuelto río,
sobre un retoño de ascuas apaleadas,
y el eco de la vida con sus rosas
en cumbre de campanas
tembló ante el rugido de la luna,
los sudores respiraron lentamente.
Muchas gracias anonimamente yo por dejar tu huella. Feliz año lleno de salud y dicha. Un abrazo con la pluma del alma
 
Atrás
Arriba