TIEMPOS OSCUROS
Bailaban los ardientes nefelibatas
alrededor de la roca áspera.
envueltos en sus claras ropas tejidas
con alas de mariposa y armiños
Lejos quedaban los tiempos ásperos de las guerras
aunque rodaban todavía sus ecos de piedra en piedra
y las praderas floridas se erizaban
con los huesos de los muertos.
Bailaban los nefelibatas y sus risas se cuajaban
como notas de canciones o vómitos imprevistos
Tenían vacías las cuencas de los sus ojos
pues no debían ver las miserias de este mundo.
Los roces de las sus ropas
al bailar sobre las rocas
semejaban antiguas músicas griegas
que acariciaban a los lagartos dormidos.
Todavía era posible ser un feliz nefelibata
tersas las sus pieles acuciantes las sus miradas.
Las vestales de otros tiempos renacían para escucharlos
y los hirsutos trigales ofrendaban sus amapolas.
Allá sobre el lejano horizonte
feéricos castillos alojaban los nuevos tiempos
engañosas y feroces las sus mecánicas
de donde nacen oscuridades de fuego.
Hiedras de sutil veneno penetran entre la hiendas
desguazando sahumerios y facistoles
tiñendo de verde oscuro las azules claridades
que cantan a los misterios.
Es el ocaso del feliz nefelibata
Se sumergen doloridos en los profundos océanos
y las páginas del tiempo borran
sus más mínimos recuerdos.
Han nacido como de un monstruo
los nuevos tiempos modernos
no hay hueco para ti dulce gentil nefelibata
poderoso creador de sueños.
Bailaban los ardientes nefelibatas
alrededor de la roca áspera.
envueltos en sus claras ropas tejidas
con alas de mariposa y armiños
Lejos quedaban los tiempos ásperos de las guerras
aunque rodaban todavía sus ecos de piedra en piedra
y las praderas floridas se erizaban
con los huesos de los muertos.
Bailaban los nefelibatas y sus risas se cuajaban
como notas de canciones o vómitos imprevistos
Tenían vacías las cuencas de los sus ojos
pues no debían ver las miserias de este mundo.
Los roces de las sus ropas
al bailar sobre las rocas
semejaban antiguas músicas griegas
que acariciaban a los lagartos dormidos.
Todavía era posible ser un feliz nefelibata
tersas las sus pieles acuciantes las sus miradas.
Las vestales de otros tiempos renacían para escucharlos
y los hirsutos trigales ofrendaban sus amapolas.
Allá sobre el lejano horizonte
feéricos castillos alojaban los nuevos tiempos
engañosas y feroces las sus mecánicas
de donde nacen oscuridades de fuego.
Hiedras de sutil veneno penetran entre la hiendas
desguazando sahumerios y facistoles
tiñendo de verde oscuro las azules claridades
que cantan a los misterios.
Es el ocaso del feliz nefelibata
Se sumergen doloridos en los profundos océanos
y las páginas del tiempo borran
sus más mínimos recuerdos.
Han nacido como de un monstruo
los nuevos tiempos modernos
no hay hueco para ti dulce gentil nefelibata
poderoso creador de sueños.
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