Txema Serrano
Poeta recién llegado
Cada hora que pasa,
la cargo cual madero
a mi espalda,
cada uno mi deuda salda
por robar del florero,
un ramo de rosas gualdas.
Viento egoísta,
vas cobrando tus impuestos,
te vas llevando mis sonrisas,
me hurtas mis cenizas
y mis actos honestos.
Lluvia ególatra,
que cubres mis lágrimas,
inundas mi alma
y ahogas mis sátiras.
Tierra zalamera,
por favor déjame en paz,
el ropaje que visto
no es más que un disfraz,
y el rostro que halagas
un mero antifaz.
Fuego vigoroso,
no eres más que un bravucón,
pues si el viento no te ayuda,
tierra y lluvia te desnuda.
Me despido de vosotros,
por si a veros no vuelvo.
Fuego, tierra, lluvia y viento,
aversión a vosotros yo tengo.
Solo el tiempo indicará,
sobre un posible reencuentro.
Tiempo, juez de mis actos,
ya puede darme el siguiente madero.
la cargo cual madero
a mi espalda,
cada uno mi deuda salda
por robar del florero,
un ramo de rosas gualdas.
Viento egoísta,
vas cobrando tus impuestos,
te vas llevando mis sonrisas,
me hurtas mis cenizas
y mis actos honestos.
Lluvia ególatra,
que cubres mis lágrimas,
inundas mi alma
y ahogas mis sátiras.
Tierra zalamera,
por favor déjame en paz,
el ropaje que visto
no es más que un disfraz,
y el rostro que halagas
un mero antifaz.
Fuego vigoroso,
no eres más que un bravucón,
pues si el viento no te ayuda,
tierra y lluvia te desnuda.
Me despido de vosotros,
por si a veros no vuelvo.
Fuego, tierra, lluvia y viento,
aversión a vosotros yo tengo.
Solo el tiempo indicará,
sobre un posible reencuentro.
Tiempo, juez de mis actos,
ya puede darme el siguiente madero.
Txema Serrano - Tiempo, juez de mis actos