Tengo un patito amarillo, si es verdad, podrá sonar a broma pero es la pura verdad
La verdad cristalina que camina erguida mostrando altivez, y mi patito es amarillo
Patito de día y águila por las noches se tiñe para salir a pasear merodeando en las esquinas del viejo bar, cuantos recuerdos, recuerdos que viajan en el tiempo como hojas secas en otoño, y de la misma tierra nace el retoño anunciando que llego la gorra, si, llego y se armo bondi,
tengo un patito amarillo pero la yuta me lo encerró, pobre patito siempre acostumbrado a la libertad, el viento sopla indignado reclamando su presencia, tan solo pienso los días con sus noches junto a el, y ahora no esta, tengo un patito amarillo pero hay que pagar, cincuenta mil pesos grito el juez, y al saber que no tenia se me escapo en un suspiro 30 tengo no mas.
Su señoría me miro fijo clavo su mirada en mí y al ver mis ojos con lágrimas al toque lo dejo ir.
Tengo un patito amarillo la cana lo dejo salir, mi alma resplandeció mi corazón se atasco en el muro de los lamentos cuando recuerdo ese día en la esquina del viejo bar cuando mi patito amarillos termino en cana y sin poder llamar.
Y ahora mas que nunca lo eh de cuidar puesto que a mi patito le gusta mucho viajar.
Autor
Martin Alberto Rousseaux
La verdad cristalina que camina erguida mostrando altivez, y mi patito es amarillo
Patito de día y águila por las noches se tiñe para salir a pasear merodeando en las esquinas del viejo bar, cuantos recuerdos, recuerdos que viajan en el tiempo como hojas secas en otoño, y de la misma tierra nace el retoño anunciando que llego la gorra, si, llego y se armo bondi,
tengo un patito amarillo pero la yuta me lo encerró, pobre patito siempre acostumbrado a la libertad, el viento sopla indignado reclamando su presencia, tan solo pienso los días con sus noches junto a el, y ahora no esta, tengo un patito amarillo pero hay que pagar, cincuenta mil pesos grito el juez, y al saber que no tenia se me escapo en un suspiro 30 tengo no mas.
Su señoría me miro fijo clavo su mirada en mí y al ver mis ojos con lágrimas al toque lo dejo ir.
Tengo un patito amarillo la cana lo dejo salir, mi alma resplandeció mi corazón se atasco en el muro de los lamentos cuando recuerdo ese día en la esquina del viejo bar cuando mi patito amarillos termino en cana y sin poder llamar.
Y ahora mas que nunca lo eh de cuidar puesto que a mi patito le gusta mucho viajar.
Autor
Martin Alberto Rousseaux