En cuanto al tema general, me encantó la “mirada” a uno mismo como especie, sobre todo esa capacidad del inocente asesinato y la alusión final a la muerte, a comerse sus ojos a través del mea culpa. La reiteración de los ojos (comidos al final, obviamente, no se soportaría la culpa de verse y saberse así, de reconocerse a sí mismo de ese modo), incluso en el elemento de las lágrimas y –en general- en la mirada es excelente. Muy edípico todo, jajaja.
Respecto a lo estilístico –y con total respeto, comento esto siendo consciente de que es muy arbitraria la cuestión del gusto, y habiéndote releído varias veces porque me encantó el poema como un todo- me genera la sensación de “tiempos” en el poema, donde el principio queda un poquito atrás respecto de lo que le sigue, sobre todo en las primeras cuatro estrofas. Entiendo porqué están, están totalmente justificadas, y entiendo que también es una parte del planteo de la idea y de la escena que no tiene tanta fuerza ni tanto peso como lo posterior, que de hecho necesita ser un poco menos destacable para que se dé el salto que lográs que se dé entre la cuarta y quinta estrofa, pero no sé si es cierta selección de palabras, la separación de los versos o qué, que las hace brillar menos que a las siguientes.
“Menesterosos” se me hace una palabra bastante fuera de lugar para el poema en sí, pero tiene un buen efecto en la estrofa (me quedé con la idea “indigestos menesteres” y otras variaciones por un rato, es una combinación muy interesante). Quizás cambiaría el “aún sin cocinar” de la segunda estrofa por “Cruda”, me parece que le daría más fuerza a la idea “ser humano = carne”. Y quizás cambiaría el “evoluciona” –demasiado técnico- de la tercera estrofa por “crece”, aunque el "evoluciona" remite mucho más una noción de que, aunque hayan pasado milenios de la evolución de la especie, seguimos siendo ese pedazo de carne.
“Con el hambre amurada a los huesos” es fantástica, tanto que “la fatiga de largos años” me parece que hace perder un poco del efecto: la primera es muy metafórica y la segunda es bastante más coloquial. Me perdí con el “horizonte nacarado”, aquí ya no te seguí en la metáfora, ¿Hablamos de cocaína? Mala mía, no estuve a la altura, jajajaja.
Las siguientes tres estrofas son perfectas, ganaste una tremenda fuerza en el poema y el desarrollo de las ideas. El efecto que lográs pasando del “te observas” (el percibir, el reparar en algo, verlo como si fuera por primera vez desde ese punto de vista) al “tú sabes” (ya tener una determinada certidumbre de algo, poder asirse a esa verdad sobre las cosas y tener que responder a lo que sigue consecuentemente a ella) es muy, muy potente.
No sé si fue consciente, pero la reiteración de los “Mea culpa” hace muy buen contrapunto a los “Te observas” del comienzo. Quizás tendría todavía más efecto si se perfecciona esa especie de simetría. El cambio de tono que producen esos "Mea culpa" y llevan a la estrofa final también ayuda muchísimo a la fuerza del poema, a que la muerte también sepa.
Da inmenso gusto leer cosas así. Y, de nuevo, no hay mala intención en lo que te señalo. Me gustó tanto que no pude evitar las acotaciones. Sepa disculpar y no se repetirá si molestó.
Por cierto, seré curioso: ¿de quién es la cita inicial?