Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
TEDIO
Patria del bostezo
momento que el reloj alardea
Ccerrando pasos al bullicio.
Renace por soberbia una vanidad de ideas
que agitan el sigilo
poblando de sueño las cortinas
¡Lástima, no dure tanto ese sortilegio de ojerizas!
A esta hora algunos cuerpos se pliegan al ensueño
otros se acuclillan
en el suave edredón de la siesta;
próvidamente ajustan la nostalgia
a los mismos recuerdos recurrentes.
Caídos en dos o tres largos suspiros
jubilosos episodios del ayer vitorean
vanas proezas de ufanías.
Esta historia jamás terminará
Con la pereza sujetando la ventana
o un fastidio fúnebre de verja.
Otra vez como una salmodia
El líquido silencioso de la hora se termina.
Acaban de caer, sudorosos,
los telones bufos de la espera.
Patria del bostezo
momento que el reloj alardea
Ccerrando pasos al bullicio.
Renace por soberbia una vanidad de ideas
que agitan el sigilo
poblando de sueño las cortinas
¡Lástima, no dure tanto ese sortilegio de ojerizas!
A esta hora algunos cuerpos se pliegan al ensueño
otros se acuclillan
en el suave edredón de la siesta;
próvidamente ajustan la nostalgia
a los mismos recuerdos recurrentes.
Caídos en dos o tres largos suspiros
jubilosos episodios del ayer vitorean
vanas proezas de ufanías.
Esta historia jamás terminará
Con la pereza sujetando la ventana
o un fastidio fúnebre de verja.
Otra vez como una salmodia
El líquido silencioso de la hora se termina.
Acaban de caer, sudorosos,
los telones bufos de la espera.
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