Te prometo.
Ayer escuché, en el parque, a un tipo decirle a su chica que iba a regalarle el sol. Ella lloraba, emocionada, supongo que pensando en lo que se iba a ahorrar en calefacción. Nos empeñamos en regalar imposibles y prometer utopías, mentimos a discreción por si, cosas del destino, algo se cumple y nos llevamos el mérito.
Hay muchas cosas que no puedo prometerte. Casi todas a decir verdad. Pero alguna sí que puedo. Las únicas que estoy seguro podré cumplir. Las que duermen en lo más profundo de mi alma.
Te prometo amor eterno. Aunque no estemos juntos, aunque me dejes o te deje. Aunque mi cuerpo se acueste con otro cuerpo distinto al tuyo. Siempre te querré, lo sé porque ya te quería antes de conocerte, antes de encontrarte en ese andén de Chamartín. Porque, aunque me consuma en la más absoluta soledad, recordaré el sabor de tus labios y esa respiración en mi pecho.
Prometo sacarte de quicio un poquito cada día. Es tan fácil... Verte protestar porque simulo no abrazarte cuando vienes corriendo o cuando te regalo diez chorradas y tú solo querías una. Cuando no limpio, no recojo, no escucho, no insisto. No podría soportar que fueras dócil. Me encanta tu ferocidad.
Te prometo inseguridades y miedos, aunque luego los venzamos juntos. Te prometo odiar con pasión y ser absolutamente imperfecto. Por cada vicio que consigues apagar en mi, se encienden dos más, y así no te aburres. Eso es, prometo no aburrirte comportándome con total naturalidad.
Te prometo un mundo de mierda consumiéndose impasible y a una legión de millones de personas insistiendo en destruirlo a toda costa. Esta es la promesa más fácil de todas.
Y prometo, por último, no incumplir ninguna promesa. Y abrigarte cuando el sol ya no brille en el cielo y lo tenga esa chica con suerte que vi el otro día en el parque. Porque ya lo hacía antes de conocerte, antes de encontrarte en el andén de la estación.
https://www.facebook.com/Heridas-y-Cicatrices-1798611250459861/
Ayer escuché, en el parque, a un tipo decirle a su chica que iba a regalarle el sol. Ella lloraba, emocionada, supongo que pensando en lo que se iba a ahorrar en calefacción. Nos empeñamos en regalar imposibles y prometer utopías, mentimos a discreción por si, cosas del destino, algo se cumple y nos llevamos el mérito.
Hay muchas cosas que no puedo prometerte. Casi todas a decir verdad. Pero alguna sí que puedo. Las únicas que estoy seguro podré cumplir. Las que duermen en lo más profundo de mi alma.
Te prometo amor eterno. Aunque no estemos juntos, aunque me dejes o te deje. Aunque mi cuerpo se acueste con otro cuerpo distinto al tuyo. Siempre te querré, lo sé porque ya te quería antes de conocerte, antes de encontrarte en ese andén de Chamartín. Porque, aunque me consuma en la más absoluta soledad, recordaré el sabor de tus labios y esa respiración en mi pecho.
Prometo sacarte de quicio un poquito cada día. Es tan fácil... Verte protestar porque simulo no abrazarte cuando vienes corriendo o cuando te regalo diez chorradas y tú solo querías una. Cuando no limpio, no recojo, no escucho, no insisto. No podría soportar que fueras dócil. Me encanta tu ferocidad.
Te prometo inseguridades y miedos, aunque luego los venzamos juntos. Te prometo odiar con pasión y ser absolutamente imperfecto. Por cada vicio que consigues apagar en mi, se encienden dos más, y así no te aburres. Eso es, prometo no aburrirte comportándome con total naturalidad.
Te prometo un mundo de mierda consumiéndose impasible y a una legión de millones de personas insistiendo en destruirlo a toda costa. Esta es la promesa más fácil de todas.
Y prometo, por último, no incumplir ninguna promesa. Y abrigarte cuando el sol ya no brille en el cielo y lo tenga esa chica con suerte que vi el otro día en el parque. Porque ya lo hacía antes de conocerte, antes de encontrarte en el andén de la estación.
https://www.facebook.com/Heridas-y-Cicatrices-1798611250459861/