F
Francisco
Invitado
Te percibo
Invisible llegas de la nada.
Rondas, susurras, rozas, pellizcas.
Se cumplen los pronósticos
y me sumo a engrandecer la verdad:
¡Las manos de la humanidad
están llamando a mi puerta!
Desde lo lejos te transportas,
aterrizas, suavente, asciendes por la garganta,
alcanzas la voz...
En el pecho estuvo la cuna esperándote,
en la cabeza el pensamiento pensándote
y en las manos los versos reclamándote.
Ahora el equilibrio impide
despeñarse por los abismos,
caer de los árboles,
resbalar con las lágrimas,
romperse, ser un puzle esparcido por el universo...
Francisco Rodríguez Flor ~ Valencia a 17 de marzo de 2oo5
Invisible llegas de la nada.
Rondas, susurras, rozas, pellizcas.
Se cumplen los pronósticos
y me sumo a engrandecer la verdad:
¡Las manos de la humanidad
están llamando a mi puerta!
Desde lo lejos te transportas,
aterrizas, suavente, asciendes por la garganta,
alcanzas la voz...
En el pecho estuvo la cuna esperándote,
en la cabeza el pensamiento pensándote
y en las manos los versos reclamándote.
Ahora el equilibrio impide
despeñarse por los abismos,
caer de los árboles,
resbalar con las lágrimas,
romperse, ser un puzle esparcido por el universo...
Francisco Rodríguez Flor ~ Valencia a 17 de marzo de 2oo5