Kai
Poeta recién llegado
¡Cuánto te odio humanidad!
De su aroma penetrante despojas a la tierra,
me privas de posar mis pies descalzos sobre la hierba.
Cubriendo todo con tu argamasa ácida y compacta,
que todo va trocando en vacío gris y sin alma.
¡Pero qué creaciones más bellas!
Ante tu imaginario mis sentidos se deleitan,
eleva esperanza, aromas de jamín y camelias.
Con tesón y firmeza a madre Gaia has embaucado
al viento, a los mares, en la batalla habéis ganado.
¡Oh humanidad! Qué inquina.
Tanta guerra ilícita va creciendo en tus entrañas,
que compañeros y hermanos se acuchillan con saña.
Víctimas de un mundo que a poquito se va escurriendo,
bolsillos rotos que solo saben guardar el miedo.
¡Pero hay esperanza!
Alguien viene a prestar ayuda... es ella, es él, ¡son ellos!
Les llenan los bolsillos con dulces y caramelos.
Que altruismo voluntario, que belleza, que pureza,
lo poco que tenemos lo entregamos en bandejas.
Humanidad... ya te vuelvo a odiar
Los cañones de infantería avanzan fervorosos
y los corazones nobles se encogen poco a poco
Con el paso del estruendo y la peste autoritaria
niños contraatacan con sonrisas solitarias
¡Y me vuelves a enamorar!
Son sonrisas amargas de las que pagan estrellas
constelaciones que valen desvelos y condenas.
Luceros brillando al alba cuando apenas observan
van repartiendo al mundo sus ilusiones y metas
!Jamás voy a aclararme!
No sé si a veces te quiero, pero sé que sí te odio
aunque he de reconocer que en ocasiones, tampoco.
Vaya entuerto de sentimientos, que contradicción,
será que soy humana y esa es mi condición.
De su aroma penetrante despojas a la tierra,
me privas de posar mis pies descalzos sobre la hierba.
Cubriendo todo con tu argamasa ácida y compacta,
que todo va trocando en vacío gris y sin alma.
¡Pero qué creaciones más bellas!
Ante tu imaginario mis sentidos se deleitan,
eleva esperanza, aromas de jamín y camelias.
Con tesón y firmeza a madre Gaia has embaucado
al viento, a los mares, en la batalla habéis ganado.
¡Oh humanidad! Qué inquina.
Tanta guerra ilícita va creciendo en tus entrañas,
que compañeros y hermanos se acuchillan con saña.
Víctimas de un mundo que a poquito se va escurriendo,
bolsillos rotos que solo saben guardar el miedo.
¡Pero hay esperanza!
Alguien viene a prestar ayuda... es ella, es él, ¡son ellos!
Les llenan los bolsillos con dulces y caramelos.
Que altruismo voluntario, que belleza, que pureza,
lo poco que tenemos lo entregamos en bandejas.
Humanidad... ya te vuelvo a odiar
Los cañones de infantería avanzan fervorosos
y los corazones nobles se encogen poco a poco
Con el paso del estruendo y la peste autoritaria
niños contraatacan con sonrisas solitarias
¡Y me vuelves a enamorar!
Son sonrisas amargas de las que pagan estrellas
constelaciones que valen desvelos y condenas.
Luceros brillando al alba cuando apenas observan
van repartiendo al mundo sus ilusiones y metas
!Jamás voy a aclararme!
No sé si a veces te quiero, pero sé que sí te odio
aunque he de reconocer que en ocasiones, tampoco.
Vaya entuerto de sentimientos, que contradicción,
será que soy humana y esa es mi condición.
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