poetakabik
Poeta veterano en el portal
Te nombro en el silencio de la noche
como quien nombra a Dios sin esperarlo,
y siento que al pensarte he de tocarlo
todo lo que perdí por conocerte.
No sé si fuiste amor o solo herida,
si fuiste luz o un sueño que se miente;
pero sé que al pensarme diferente
es tu recuerdo el que cambió mi vida.
No estabas hecha para ser mía entera,
ni yo nací con fe para retenerte;
por eso te quise de esta manera:
con más temor de estar que de perderte.
A veces creo oír tu voz cansada
decirme que también me has recordado;
y entonces duele más lo que ha pasado
que todo lo que nunca fue ni nada.
Porque el amor —cuando es amor sincero—
no pide eternidad ni juramento:
le basta con doler en el momento
y ser verdad, aunque sea pasajero.
Si alguna vez preguntas por mi herida,
no digas que fue en vano lo que fui:
yo no te amé para tenerte en mí,
te amé… porque eras parte de mi vida.
como quien nombra a Dios sin esperarlo,
y siento que al pensarte he de tocarlo
todo lo que perdí por conocerte.
No sé si fuiste amor o solo herida,
si fuiste luz o un sueño que se miente;
pero sé que al pensarme diferente
es tu recuerdo el que cambió mi vida.
No estabas hecha para ser mía entera,
ni yo nací con fe para retenerte;
por eso te quise de esta manera:
con más temor de estar que de perderte.
A veces creo oír tu voz cansada
decirme que también me has recordado;
y entonces duele más lo que ha pasado
que todo lo que nunca fue ni nada.
Porque el amor —cuando es amor sincero—
no pide eternidad ni juramento:
le basta con doler en el momento
y ser verdad, aunque sea pasajero.
Si alguna vez preguntas por mi herida,
no digas que fue en vano lo que fui:
yo no te amé para tenerte en mí,
te amé… porque eras parte de mi vida.