Federico Gabriel
Poeta recién llegado
Te encuentras sumida
Te encuentras sumida en el sopor
de un sueño herido
en el ocaso intransigente que apresó
el éxtasis de tu deseo
carcomida tu piel en las fauces
de voraces bestezuelas
que aún quedan hambrientas
después de devorarte
largo es el invierno que tocó
a tus puertas
impelida de arribar en las orillas
límpidas de la concordia
dejada atrás por óbices y caprichos
mentecatos
que mancillan la tersura de tu cuerpo
inmaculado
exégesis perfecta a la interrogante
más profunda
crepúsculo sangriento, preámbulo
de la injuria
y tu parsimonia deleitante
que no tolera interrupciones
te hace presa fácil de sus garras
lacerantes
en jirones tus carnes quedan
alimento rápido a las hienas
mas tu alma aún se mantiene
lastimada
por el dolor universal que aqueja
a todos los que aman
ojalá despiertes en un elíseo muy florido
de rosas sin espinas de claveles luminosos
fortalecida por su engaño
te difuminas al amanecer
como la luz de los astros.
Te encuentras sumida en el sopor
de un sueño herido
en el ocaso intransigente que apresó
el éxtasis de tu deseo
carcomida tu piel en las fauces
de voraces bestezuelas
que aún quedan hambrientas
después de devorarte
largo es el invierno que tocó
a tus puertas
impelida de arribar en las orillas
límpidas de la concordia
dejada atrás por óbices y caprichos
mentecatos
que mancillan la tersura de tu cuerpo
inmaculado
exégesis perfecta a la interrogante
más profunda
crepúsculo sangriento, preámbulo
de la injuria
y tu parsimonia deleitante
que no tolera interrupciones
te hace presa fácil de sus garras
lacerantes
en jirones tus carnes quedan
alimento rápido a las hienas
mas tu alma aún se mantiene
lastimada
por el dolor universal que aqueja
a todos los que aman
ojalá despiertes en un elíseo muy florido
de rosas sin espinas de claveles luminosos
fortalecida por su engaño
te difuminas al amanecer
como la luz de los astros.