James De la rosa
Juan Carlos Tuñon
Hay brillantes nubes y subes al infierno
Cuerno de tormenta que aumenta deprisa
Risa de huracán de furia y violencia
del hablar de dios como dos planetas
Miras al reflejo por si no te ves, mirar transparente
Lente del aumento a la zona muerta, la puerta aumentada
La casa embrujada y un ajado brujo
que vertió el influjo su llamar maligno
digno en catedral sus males rezaban
y al hombre creían que decía un dios
y dos siglos después, pues la maldición
La casa embrujada cada una en dos
Inframundo urbano, todo a mano y junto
como multitud
Dejando salir a morir de vida
Pida un exorcismo en el mismo espacio
a mil años luz le quito al diablo como punto neutro
Es ciencia afición de mis fantasías, de ficción medida
sometida al cuerpo lo que no debía...
Flujos de sus nervios previos a la espuma
Plumas de su rabia de labia apestosa
Posa en la figura prosa de su alma, toma y fotografía todavía guapo, al flaco muchacho un charco de huesos,
cuando mira al viejo con sus mismos ojos.
Te digo otra cosa cuando te lo escribo
La habitación de los centinelas
Telas del recuerdo abren las cortinas
Ventanal de torres sobre las princesas
Acero y cristal para hacer dragones con hambre espacial
En un manantial, las satisfacciones corrientes fluían
Cuerno de tormenta que aumenta deprisa
Risa de huracán de furia y violencia
del hablar de dios como dos planetas
Miras al reflejo por si no te ves, mirar transparente
Lente del aumento a la zona muerta, la puerta aumentada
La casa embrujada y un ajado brujo
que vertió el influjo su llamar maligno
digno en catedral sus males rezaban
y al hombre creían que decía un dios
y dos siglos después, pues la maldición
La casa embrujada cada una en dos
Inframundo urbano, todo a mano y junto
como multitud
Dejando salir a morir de vida
Pida un exorcismo en el mismo espacio
a mil años luz le quito al diablo como punto neutro
Es ciencia afición de mis fantasías, de ficción medida
sometida al cuerpo lo que no debía...
Flujos de sus nervios previos a la espuma
Plumas de su rabia de labia apestosa
Posa en la figura prosa de su alma, toma y fotografía todavía guapo, al flaco muchacho un charco de huesos,
cuando mira al viejo con sus mismos ojos.
Te digo otra cosa cuando te lo escribo
La habitación de los centinelas
Telas del recuerdo abren las cortinas
Ventanal de torres sobre las princesas
Acero y cristal para hacer dragones con hambre espacial
En un manantial, las satisfacciones corrientes fluían
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