Kein Williams
Poeta fiel al portal
Te dejo la habitación sin mí,
yo debo despedirme del pasado
qué triste es amar sin ser amado
y en esta despedida deseo seas feliz.
Te dejo la habitación sin mí,
ya alimenté la maleta con mi ropa
me voy con los recuerdo de las cosas
que juntos logramos vivir.
Te dejo la habitación sin mí,
camino por la sala y ladra el perro
igual que yo el pobre está sufriendo
pues sabe que no volveré aquí.
Te dejo unas medias en el ropero,
un beso que escurrí en el diván,
las noches que te esperé en desvelo,
las flores que luego se marchitarán.
La sombra que quedó en la cenefa
una sonrisa que se oye en la alberca
unas lágrimas cuando gires la perilla
y mis huellas en las fotografías.
Pensé que irse sería más fácil
me mira el chófer dentro del taxi
pregunta por alguna dirección
y entiende el quejido de mi voz.
Te dejo nuestro hogar que hemos forjado
has decidido que es la hora de mi exilio
qué triste es saber que a quien he amado
me echa para traer nuevo inquilino.
Y saco la botija del bolsillo
pido al chófer me brinde su permiso
asiente porque ve por el rabillo
que he sido expulsado del paraíso.
Quizás un día entienda lo que pasa
hoy solo me queda irme todo herido
te dejo sin mí en nuestra casa
y parto en rumbo desconocido.
yo debo despedirme del pasado
qué triste es amar sin ser amado
y en esta despedida deseo seas feliz.
Te dejo la habitación sin mí,
ya alimenté la maleta con mi ropa
me voy con los recuerdo de las cosas
que juntos logramos vivir.
Te dejo la habitación sin mí,
camino por la sala y ladra el perro
igual que yo el pobre está sufriendo
pues sabe que no volveré aquí.
Te dejo unas medias en el ropero,
un beso que escurrí en el diván,
las noches que te esperé en desvelo,
las flores que luego se marchitarán.
La sombra que quedó en la cenefa
una sonrisa que se oye en la alberca
unas lágrimas cuando gires la perilla
y mis huellas en las fotografías.
Pensé que irse sería más fácil
me mira el chófer dentro del taxi
pregunta por alguna dirección
y entiende el quejido de mi voz.
Te dejo nuestro hogar que hemos forjado
has decidido que es la hora de mi exilio
qué triste es saber que a quien he amado
me echa para traer nuevo inquilino.
Y saco la botija del bolsillo
pido al chófer me brinde su permiso
asiente porque ve por el rabillo
que he sido expulsado del paraíso.
Quizás un día entienda lo que pasa
hoy solo me queda irme todo herido
te dejo sin mí en nuestra casa
y parto en rumbo desconocido.