Inenarrables tatuajes en los pórticos de la consciencia;
Arcaicos símbolos horadados en pizarra y cáliz,
hioides fracturado con dos gruesas manos silenciando
el motor de los camiones,
el crujir del romero al viento,
cieno o arena donde dejamos las huellas los salvajes.
Me fui en un viaje sin pertenencia más que nombre,
me fui en un viaje contigo.
Nos empapamos de las charcas y nos embadurnamos
de ese sol de invierno que a veces tirita en el pecho,
empañando las pupilas,
un secreto que jamás debe ser revelado.
Arcaicos símbolos horadados en pizarra y cáliz,
hioides fracturado con dos gruesas manos silenciando
el motor de los camiones,
el crujir del romero al viento,
cieno o arena donde dejamos las huellas los salvajes.
Me fui en un viaje sin pertenencia más que nombre,
me fui en un viaje contigo.
Nos empapamos de las charcas y nos embadurnamos
de ese sol de invierno que a veces tirita en el pecho,
empañando las pupilas,
un secreto que jamás debe ser revelado.