ojosverdes
Poeta asiduo al portal
Tarde apacible de otoño,
cuando el salón se enciende
resplandor cálido y dorado.
Creo ver la lluvia caer en el cristal,
no es más que el reflejo
de mi pensamiento triste
porque no estás conmigo.
Sentada en un rincón
rodeada de esta fría soledad,
el sonido del piano llena la casa
poder mágico, notas cristalinas,
pura melodía que consuela la vida.
Ahora que te busco y no te encuentro,
ahora que mis lágrimas derramadas
son lluvia cálida sobre las teclas negras y blancas,
ahora que el silencio borró tus suaves palabras,
ahora recuerdo lo que fui cuando tu estabas.
Un sueño del que no quería despertar,
fui beso cuando mis labios aprendieron a besar,
vida para darte a ti la vida,
la estrella que guió tu camino,
campo abonado donde sembraste tu amor,
tu palacio y refugio en la noche oscura.
Y ahora solo soy...
La niña frágil que espera tu caricia,
una flor de olor tan suave
que se desliza en el aire,
unos labios que esperan el regreso de tus besos.
Mientras tanto mi consuelo,
cuando las horas se hacen días,
es la melodía de la luz del día,
destellos de colores que se filtran
cual sinfonía
y se mezclan en lienzo de mis sentimientos.
Y ahora que anuncias tu regreso,
es grato volver a sentir la caricia de la brisa,
respirar el aroma delicioso de la tierra humedecida,
ahora que tu alma enamorada me ilumina
me volverás a llevar a la locura
mientras el sol enciende el horizonte de los tejados.
cuando el salón se enciende
resplandor cálido y dorado.
Creo ver la lluvia caer en el cristal,
no es más que el reflejo
de mi pensamiento triste
porque no estás conmigo.
Sentada en un rincón
rodeada de esta fría soledad,
el sonido del piano llena la casa
poder mágico, notas cristalinas,
pura melodía que consuela la vida.
Ahora que te busco y no te encuentro,
ahora que mis lágrimas derramadas
son lluvia cálida sobre las teclas negras y blancas,
ahora que el silencio borró tus suaves palabras,
ahora recuerdo lo que fui cuando tu estabas.
Un sueño del que no quería despertar,
fui beso cuando mis labios aprendieron a besar,
vida para darte a ti la vida,
la estrella que guió tu camino,
campo abonado donde sembraste tu amor,
tu palacio y refugio en la noche oscura.
Y ahora solo soy...
La niña frágil que espera tu caricia,
una flor de olor tan suave
que se desliza en el aire,
unos labios que esperan el regreso de tus besos.
Mientras tanto mi consuelo,
cuando las horas se hacen días,
es la melodía de la luz del día,
destellos de colores que se filtran
cual sinfonía
y se mezclan en lienzo de mis sentimientos.
Y ahora que anuncias tu regreso,
es grato volver a sentir la caricia de la brisa,
respirar el aroma delicioso de la tierra humedecida,
ahora que tu alma enamorada me ilumina
me volverás a llevar a la locura
mientras el sol enciende el horizonte de los tejados.