danie
solo un pensamiento...
Sexo descontrolado y lascivo,
diáfisis de huesos carcomidos
por el ardor insolente
de la procacidad de tu vientre.
Al morder el canto de tu lecho
siento la sensación de apego,
extremese mi cuerpo,
pues la carne es débil,
un apetito ferviente
por saciar el receptáculo impertinente.
Tela de juicio, fiel fidedigna
exhorta mi pecho,
una piel ladina estruja mi meollo
con sus perniles y caderas,
placer o libertinaje,
divaga mi mente,
fiel flujo de un cuerpo candente.
Pecado y dolor transversal
empaña mis sentidos,
vehemencia estrambótica
de una utopía irrelevante
gobierna mis sentidos.
Dios se olvido de nosotros
por tanto libre albedrío,
el precio del placer absoluto
en las fauces del abismo.
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