Víctor Morata Cortado
Poeta recién llegado
Adormecido
El tiempo me consume,
Las ganas se disipan,
La noche se sobre oscurece.
Todas las almas
Giran alrededor
Gritando asqueadas,
Llorando desconsoladas.
Los ojos caídos
Que no ven más allá,
Cerrados casi están,
Sin rumbo,
O a veces perdido,
Raras otras encontrado.
De fuerzas escaso voy hoy,
Ayer no recuerdo el motivo,
Hoy no lo tengo,
Me limito a seguir y vivo.
No encuentro solución
A algo que en su simpleza desconozco.
La ignorancia me abruma,
El ser ignorado me tortura,
Mis palabras quieren vientos
Que las lleven a otros templos,
Mis ojos quieren mundo
Que regale frescura al recuerdo.
Mis recuerdos,
Inválidos,
Nulos por necesidad,
Quieren aparecer como espigas,
Astillas de maldad,
Odio e inseguridad.
Nada es seguro en esta cama,
Y al nacer,
Seguro,
Ya sabemos,
Al menos,
Uno de nuestros destinos.
Morir nos concierne a todos,
Y todos, en conciencia lo tenemos.
Más el camino es lo más duro,
Y yo eternamente dudo.
Que cansado a veces,
Mi cuerpo no me aguanta,
Mi testa no me ayuda.
Mis versas,
De mi garganta,
Cuando no de mi boca,
Se agarran tozudas,
No se escapan,
No retumban,
No se expanden,
Únicamente se tornan mudas.
Mis gritos,
Susurros,
Mi llanto,
Susurros,
Mi dolor,
Susurros,
Mi amor,
Susurros,
Todo,
Susurros,
Casi inaudibles,
Livianos, frágiles
A aquello que es sonido.
No me lamento,
Lástima, compasión
No pido ni espero,
Pido seguir vivo,
Luchando,
Ganar con soltura
El pan de mis días,
Y el desahogo de una rutina,
Con alteradas alegrías,
Pero sin maldades
Ni ironías.
Simplemente una vida,
Una vida de día a día,
Con un billete en el bolsillo,
Una rosa en el corazón,
Y un pulmón a todo gas.
De lo demás me ocupo yo.
Dadme una vida fértil,
Próspera y feliz,
Que así se quedará.
Que mis susurros
Sean voces claras,
Quien me rodee
Aprenda a escuchar,
Quien me abrace
Aprenda a amar.
No más.
El tiempo me consume,
Las ganas se disipan,
La noche se sobre oscurece.
Todas las almas
Giran alrededor
Gritando asqueadas,
Llorando desconsoladas.
Los ojos caídos
Que no ven más allá,
Cerrados casi están,
Sin rumbo,
O a veces perdido,
Raras otras encontrado.
De fuerzas escaso voy hoy,
Ayer no recuerdo el motivo,
Hoy no lo tengo,
Me limito a seguir y vivo.
No encuentro solución
A algo que en su simpleza desconozco.
La ignorancia me abruma,
El ser ignorado me tortura,
Mis palabras quieren vientos
Que las lleven a otros templos,
Mis ojos quieren mundo
Que regale frescura al recuerdo.
Mis recuerdos,
Inválidos,
Nulos por necesidad,
Quieren aparecer como espigas,
Astillas de maldad,
Odio e inseguridad.
Nada es seguro en esta cama,
Y al nacer,
Seguro,
Ya sabemos,
Al menos,
Uno de nuestros destinos.
Morir nos concierne a todos,
Y todos, en conciencia lo tenemos.
Más el camino es lo más duro,
Y yo eternamente dudo.
Que cansado a veces,
Mi cuerpo no me aguanta,
Mi testa no me ayuda.
Mis versas,
De mi garganta,
Cuando no de mi boca,
Se agarran tozudas,
No se escapan,
No retumban,
No se expanden,
Únicamente se tornan mudas.
Mis gritos,
Susurros,
Mi llanto,
Susurros,
Mi dolor,
Susurros,
Mi amor,
Susurros,
Todo,
Susurros,
Casi inaudibles,
Livianos, frágiles
A aquello que es sonido.
No me lamento,
Lástima, compasión
No pido ni espero,
Pido seguir vivo,
Luchando,
Ganar con soltura
El pan de mis días,
Y el desahogo de una rutina,
Con alteradas alegrías,
Pero sin maldades
Ni ironías.
Simplemente una vida,
Una vida de día a día,
Con un billete en el bolsillo,
Una rosa en el corazón,
Y un pulmón a todo gas.
De lo demás me ocupo yo.
Dadme una vida fértil,
Próspera y feliz,
Que así se quedará.
Que mis susurros
Sean voces claras,
Quien me rodee
Aprenda a escuchar,
Quien me abrace
Aprenda a amar.
No más.