Roberto Elenes
Poeta recién llegado
Espíritu que vives en el suplicio
y a punto estás de suicidarte:
¡No mueras!
no permitas que te arrojen al abismo
por donde sólo cae el alma.
Pronto pasará este momento:
ya sin la mofa de tu foto en la prensa amarillista
ya sin la noticia morbosa del reportero
ya sin el abuso a tu sexo en la morgue
ya sin el ultraje de la autopsia
ya sin el desprecio de los despreciables.
¡Anímate!
no le preguntes ni le impidas
deja al suplicio que llegue medroso y
descontento
no importa que te amenace
o te maldiga:
Déjalo que llore. Déjalo que gima.
Deja que hable con el tiempo,
desgarrando tu alma en el segundero.
¡Anímate!
no es para ti el castigo,
no muerdas el cantar de tu boca,
mejor mira mañana el candor de la aurora,
ya sin esa maldita obsesión de morir.
y a punto estás de suicidarte:
¡No mueras!
no permitas que te arrojen al abismo
por donde sólo cae el alma.
Pronto pasará este momento:
ya sin la mofa de tu foto en la prensa amarillista
ya sin la noticia morbosa del reportero
ya sin el abuso a tu sexo en la morgue
ya sin el ultraje de la autopsia
ya sin el desprecio de los despreciables.
¡Anímate!
no le preguntes ni le impidas
deja al suplicio que llegue medroso y
descontento
no importa que te amenace
o te maldiga:
Déjalo que llore. Déjalo que gima.
Deja que hable con el tiempo,
desgarrando tu alma en el segundero.
¡Anímate!
no es para ti el castigo,
no muerdas el cantar de tu boca,
mejor mira mañana el candor de la aurora,
ya sin esa maldita obsesión de morir.