Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
SUICIDIO DE UN VAMPIRO.
El lado oculto de la luna esconde
tú cuerpo marchito y moribundo,
me pediste pasar al otro lado
y te entregue a ellos, sabiendo
que yo te sentía, pero mis hermanos
sólo querían satisfacerse en tú yugular.
Cuantas noches ataviada entre cortinas
transparentes de seda blanca, me esperabas,
te veía en mi vuelo sin silueta
te esquivaba la mirada y sin reflejo
enfrente del espejo me aguantaba,
saltar sobre ti y quitarte la vida a sorbos
mientras entregada desfallecerías en mí boca.
Tanto ruego y no pude, te amaba
te quería conmigo en la eternidad,
que corta las alas el vuelo de muerte
que por donde pasa deja restos de cuerpo,
sin sangre, vacíos alimentos para las ratas.
Te mande una rosa negra que portaba
te espero a las doce en el estanque,
con púas cortantes que dejaran brotar
el aroma de una sangre joven.
Todos acudieron, no falto nadie
excepto yo, que en un tejado distante,
agachado y con llanto sin llanto
lágrimas sin lágrimas, contemplaba,
el verte sucumbir entre sus colmillos.
Te rescate en el último momento
antes que tu corazón bombeara,
el final de su regalo de sangre
aquí te oculte, ya ha pasado otra luna llena,
hermosa y de costado dejas al descubierto tú cuello
por más sed que tengo, no puedo.
Te devuelvo a tú mundo y agotado
me entrego sólo y enamorado,
con un sentir casi humano
a un sol que viene a iluminar las sombras,
me abrazo en sus rayos y prefiero dejar de existir
antes que verte con mis hermanos de nuevo
o no poder aguantar mi deseo de sed por ti.
El lado oculto de la luna esconde
tú cuerpo marchito y moribundo,
me pediste pasar al otro lado
y te entregue a ellos, sabiendo
que yo te sentía, pero mis hermanos
sólo querían satisfacerse en tú yugular.
Cuantas noches ataviada entre cortinas
transparentes de seda blanca, me esperabas,
te veía en mi vuelo sin silueta
te esquivaba la mirada y sin reflejo
enfrente del espejo me aguantaba,
saltar sobre ti y quitarte la vida a sorbos
mientras entregada desfallecerías en mí boca.
Tanto ruego y no pude, te amaba
te quería conmigo en la eternidad,
que corta las alas el vuelo de muerte
que por donde pasa deja restos de cuerpo,
sin sangre, vacíos alimentos para las ratas.
Te mande una rosa negra que portaba
te espero a las doce en el estanque,
con púas cortantes que dejaran brotar
el aroma de una sangre joven.
Todos acudieron, no falto nadie
excepto yo, que en un tejado distante,
agachado y con llanto sin llanto
lágrimas sin lágrimas, contemplaba,
el verte sucumbir entre sus colmillos.
Te rescate en el último momento
antes que tu corazón bombeara,
el final de su regalo de sangre
aquí te oculte, ya ha pasado otra luna llena,
hermosa y de costado dejas al descubierto tú cuello
por más sed que tengo, no puedo.
Te devuelvo a tú mundo y agotado
me entrego sólo y enamorado,
con un sentir casi humano
a un sol que viene a iluminar las sombras,
me abrazo en sus rayos y prefiero dejar de existir
antes que verte con mis hermanos de nuevo
o no poder aguantar mi deseo de sed por ti.