Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
A veces gana la nostalgia,
hurtándonos todo aquello que podía ser.
Como árbol que se ata a la raíz que lo sostiene,
trato de encontrar una explicación menos cruel
a la inutilidad del esfuerzo para ser alguien.
Entro a mi morada tratando de entender,
que se puede existir sin haber sido,
pero mirando por dónde habré de irme.
En la ventana me dejo cegar por la luz solar,
en la puerta el cadáver del tiempo perdido.
Tomo un guijarro y lo lanzo a través de la ventana,
como señal de que no puedo solo:
no mendigo cariño, y menos negocio lástimas,
nada es tan real como la nada,
y el espejismo de los sueños frustrados.
http://luis-elperiodico.blogspot.com/
hurtándonos todo aquello que podía ser.
Como árbol que se ata a la raíz que lo sostiene,
trato de encontrar una explicación menos cruel
a la inutilidad del esfuerzo para ser alguien.
Entro a mi morada tratando de entender,
que se puede existir sin haber sido,
pero mirando por dónde habré de irme.
En la ventana me dejo cegar por la luz solar,
en la puerta el cadáver del tiempo perdido.
Tomo un guijarro y lo lanzo a través de la ventana,
como señal de que no puedo solo:
no mendigo cariño, y menos negocio lástimas,
nada es tan real como la nada,
y el espejismo de los sueños frustrados.
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