Abro los ojos
.
Y una violenta bocanada de aire
Invade mis pulmones, trayéndome, con las primeras luces del alba,
A la realidad
A una nueva realidad
Y ahora se, que realmente mis ojos se han abierto
Dulce tacto de hierba impregnada en rocío bajo mis pies. Aroma de tierra mojada acariciando mi interior
Camino desnuda por un bosque, bajo la mirada centenaria de millones de estrellas. Y mi rostro es acariciado por el leve fulgor plateado de mi musa, la luna llena, estando esta noche, mas bella que nunca
Avanzo por un tortuoso sendero salpicado con verde musgo y pequeñas piedrecitas, yertas y sin vida, que hieren mis pies vírgenes, haciéndoles más fuertes.
Agradezco cada gota de sangre robada por el camino porque supone, a cada paso, un alma más fuerte
Rumor lejano de agua, balada acústica del viento acariciando los árboles
El bosque, espeso y oscuro, intenta asustarme, mas mis ojos fragmentan su oscuridad
Y comienzo a creer en mí
Y descubro que la luz parte del interior de un alma, que se reencuentra consigo misma, que siente su propia fuerza, indestructible, sobrehumana, casi inmortal
Avanzo, y muere el bosque. En su lugar nace una verde ladera sembrada en trigo arropado en primavera. Con salpicaduras rojas en sangre de amapola. Coronando la cima y rompiendo la armonía celeste, un equino pura sangre, negro cual mineral azabache de largas y rizadas crines que rasgan los vientos. Y en ele medio de su frente un blanco lucero con forma de estrella. Sangre caliente y espíritu indomable, oso acariciarle.
Erguida sobre su grupa, a galope tendido, apenas rozamos el suelo
Ascendemos por una empinada vereda y regreso a tierra abandonado su lomo. Ante mí, el templo perdido que vigila al mar de pinares. Siendo a su vez la simplicidad de tres rocas blancas.
Mes siento y espero. Algo, sin saber porqué
Y espero
Y como nacido de la infinita eternidad de cielo estrellado desciende en majestuoso vuelo un ángel negro.
Y con mi interior en llamas me alzo en pie. Necesito alcanzarle y al fin, deslizar mi alma libre jugando con los vientos. En ese instante me di cuenta
En mi espalada crecían alas
Perdiendo el miedo a la inmensidad del abismo y al peligro del eterno horizonte las desplegué al viento. Y con toda la fuerza que puede otorgar un alma con ansias de volar comencé a agitarlas
Y mis dañados pies vírgenes perdieron el contacto con la madre para alzarse y besar los cielos. La voluntad venció a los vértigos y me dirigí, en principio, en torpe vuelo, hacia él. Gozando de las caricias del viento aprendí a planear, y cual halcón, volé en majestuoso equilibrio con el cielo.
Sendos ángeles dibujamos frases y poesías, creamos música con el batir de nuestras alas, y jugamos retando a dioses y humanos, rompiendo las cadenas y el engranaje mortal del reloj de los tiempos.
Y conducida por la enigmática silueta, bese tierra en el más emblemático de todos los lugares.
Ahí, donde mi realidad se puede resumir en breves imágenes. Impregnado de historia y recuerdos. Vigilante eterno del mar verde
Ahí, fui hipnotizada por el verso de sus ojos y atrapada por la fuerza de su mirada
Acercase hacia mí y aspiró mi aroma mientras regalaba una caricia. Comencé a buscar refugio entre la textura aterciopelada de su piel y abandonándome a todo le abracé
Y sentí su dolor, sus miedos .
Sumarte humana
Y le besé.
Embriagada por el sabor y la dulzura de sus labios fuimos cayendo, abandonando nuestros cuerpos sobre tierra. Y despacio trepó sobre mí, sintiendo toda su fuerza, poco a poco, le fui sintiendo, cada vez más dentro, cada vez, mucho más dentro
Desatando las llamas y los deseos más oscuros de mi interior, saciando al instinto, conectando almas
El calor de su desnudez, la respiración entrecortada victimas del placer alcanzamos el éxtasis máximo, el mayor orgasmo
Consiguiendo morir y renacer,
Uno junto a otro
Y desperté
Y una violenta bocanada de aire
Invade mis pulmones, trayéndome, con las primeras luces del alba,
A la realidad
A una nueva realidad
Y ahora se, que realmente mis ojos se han abierto
Dulce tacto de hierba impregnada en rocío bajo mis pies. Aroma de tierra mojada acariciando mi interior
Camino desnuda por un bosque, bajo la mirada centenaria de millones de estrellas. Y mi rostro es acariciado por el leve fulgor plateado de mi musa, la luna llena, estando esta noche, mas bella que nunca
Avanzo por un tortuoso sendero salpicado con verde musgo y pequeñas piedrecitas, yertas y sin vida, que hieren mis pies vírgenes, haciéndoles más fuertes.
Agradezco cada gota de sangre robada por el camino porque supone, a cada paso, un alma más fuerte
Rumor lejano de agua, balada acústica del viento acariciando los árboles
El bosque, espeso y oscuro, intenta asustarme, mas mis ojos fragmentan su oscuridad
Y comienzo a creer en mí
Y descubro que la luz parte del interior de un alma, que se reencuentra consigo misma, que siente su propia fuerza, indestructible, sobrehumana, casi inmortal
Avanzo, y muere el bosque. En su lugar nace una verde ladera sembrada en trigo arropado en primavera. Con salpicaduras rojas en sangre de amapola. Coronando la cima y rompiendo la armonía celeste, un equino pura sangre, negro cual mineral azabache de largas y rizadas crines que rasgan los vientos. Y en ele medio de su frente un blanco lucero con forma de estrella. Sangre caliente y espíritu indomable, oso acariciarle.
Erguida sobre su grupa, a galope tendido, apenas rozamos el suelo
Ascendemos por una empinada vereda y regreso a tierra abandonado su lomo. Ante mí, el templo perdido que vigila al mar de pinares. Siendo a su vez la simplicidad de tres rocas blancas.
Mes siento y espero. Algo, sin saber porqué
Y espero
Y como nacido de la infinita eternidad de cielo estrellado desciende en majestuoso vuelo un ángel negro.
Y con mi interior en llamas me alzo en pie. Necesito alcanzarle y al fin, deslizar mi alma libre jugando con los vientos. En ese instante me di cuenta
En mi espalada crecían alas
Perdiendo el miedo a la inmensidad del abismo y al peligro del eterno horizonte las desplegué al viento. Y con toda la fuerza que puede otorgar un alma con ansias de volar comencé a agitarlas
Y mis dañados pies vírgenes perdieron el contacto con la madre para alzarse y besar los cielos. La voluntad venció a los vértigos y me dirigí, en principio, en torpe vuelo, hacia él. Gozando de las caricias del viento aprendí a planear, y cual halcón, volé en majestuoso equilibrio con el cielo.
Sendos ángeles dibujamos frases y poesías, creamos música con el batir de nuestras alas, y jugamos retando a dioses y humanos, rompiendo las cadenas y el engranaje mortal del reloj de los tiempos.
Y conducida por la enigmática silueta, bese tierra en el más emblemático de todos los lugares.
Ahí, donde mi realidad se puede resumir en breves imágenes. Impregnado de historia y recuerdos. Vigilante eterno del mar verde
Ahí, fui hipnotizada por el verso de sus ojos y atrapada por la fuerza de su mirada
Acercase hacia mí y aspiró mi aroma mientras regalaba una caricia. Comencé a buscar refugio entre la textura aterciopelada de su piel y abandonándome a todo le abracé
Y sentí su dolor, sus miedos .
Sumarte humana
Y le besé.
Embriagada por el sabor y la dulzura de sus labios fuimos cayendo, abandonando nuestros cuerpos sobre tierra. Y despacio trepó sobre mí, sintiendo toda su fuerza, poco a poco, le fui sintiendo, cada vez más dentro, cada vez, mucho más dentro
Desatando las llamas y los deseos más oscuros de mi interior, saciando al instinto, conectando almas
El calor de su desnudez, la respiración entrecortada victimas del placer alcanzamos el éxtasis máximo, el mayor orgasmo
Consiguiendo morir y renacer,
Uno junto a otro
Y desperté