Cayendo entre guadañas de silencio
que cortan mis asideros de rosas,
me hundo en el pozo informe del olvido,
sin manos que acaricien alma alguna.
A veces un nuevo golpe de acero
o luz como de espina me estremece:
Voy muriéndome en la amalgama negra
que cruzo a través del vacío denso .
El grito se hunde en mi cuerpo
y rebota entre mis huesos,
tiñendo de rojos ecos
los pétalos de las rosas,
mis últimos asideros,
cortados por curvos filos
de estas guadañas calladas,
las guadañas del silencio.
que cortan mis asideros de rosas,
me hundo en el pozo informe del olvido,
sin manos que acaricien alma alguna.
A veces un nuevo golpe de acero
o luz como de espina me estremece:
Voy muriéndome en la amalgama negra
que cruzo a través del vacío denso .
El grito se hunde en mi cuerpo
y rebota entre mis huesos,
tiñendo de rojos ecos
los pétalos de las rosas,
mis últimos asideros,
cortados por curvos filos
de estas guadañas calladas,
las guadañas del silencio.
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