GABRIEL GUILLERMO
Poeta recién llegado
Te soñé tan sensual,
que hasta el insomnio aplaudía.
Y yo, tan eróticamente incapaz,
que confundí la pasión con filosofía barata.
Nada te pido esta mañana,
ya me diste el milagro de tus caricias,
esas delicias que vencieron a los relojes,
y el sutil crimen de cada uno de tus suspiros.
Toda esta noche aprendiendo de memoria tus límites y tus fronteras,
mientras mi torpeza negociaba con tus labios
y mi orgullo hacía equilibrio sobre mi deseo en bancarrota,
en quiebra y con bandera de remate.
Ahora amanece, como siempre sin pedir disculpas,
y yo celebro este fracaso delicioso:
haberte deseado sin testigos
y sobrevivido al sueño de tus besos.
G.G.G.
OCT/2025
que hasta el insomnio aplaudía.
Y yo, tan eróticamente incapaz,
que confundí la pasión con filosofía barata.
Nada te pido esta mañana,
ya me diste el milagro de tus caricias,
esas delicias que vencieron a los relojes,
y el sutil crimen de cada uno de tus suspiros.
Toda esta noche aprendiendo de memoria tus límites y tus fronteras,
mientras mi torpeza negociaba con tus labios
y mi orgullo hacía equilibrio sobre mi deseo en bancarrota,
en quiebra y con bandera de remate.
Ahora amanece, como siempre sin pedir disculpas,
y yo celebro este fracaso delicioso:
haberte deseado sin testigos
y sobrevivido al sueño de tus besos.
G.G.G.
OCT/2025