viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
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El Stop de mi calle
se ha cansado de parar coches,
y gota a gota se diluye
el candor rojo de sus mejillas.
Nació crucificado en el asfalto
con los brazos abiertos
las veinticuatro horas.
Y en su irónico código,
genético y circulatorio,
va deteniendo,
condenado a estar quieto.
Su cabeza es de panal,
de panal de abejas rojas,
de rojas y blancas estrellas.
Pero el tiempo le escupe lluvia,
y se muere su devoción
de pulmonía triste.
Y se amoníacan sus pies
de urinario humillado,
de perros desalmados.[/center:86e7e536f3]
El Stop de mi calle
se ha cansado de parar coches,
y gota a gota se diluye
el candor rojo de sus mejillas.
Nació crucificado en el asfalto
con los brazos abiertos
las veinticuatro horas.
Y en su irónico código,
genético y circulatorio,
va deteniendo,
condenado a estar quieto.
Su cabeza es de panal,
de panal de abejas rojas,
de rojas y blancas estrellas.
Pero el tiempo le escupe lluvia,
y se muere su devoción
de pulmonía triste.
Y se amoníacan sus pies
de urinario humillado,
de perros desalmados.[/center:86e7e536f3]