A veces escribo,
siempre soy poeta
Mis pies de poeta
caminaron piedra
y asfalto,
montañas
y pastos.
Se mojaron en lagos
en rios en mares.
Se hundieron
enl a arena caliente
y en el barro frio.
Treparon arboles
en busca del sol
y en busca del fruto.
Marcharon
contra lo injusto,
contra el hambre
yla muerte.
Corrieron
cuando quise sentir
el viento en el rostro
y tambien cuando correr
fuel a unica salida.
Mis pies de poeta,
a despecho del cansancio
y del dolor
me ponen en pie
una y otra vez
despues de cada caida.
Mis manos de poeta
libraron a la tierra
de maleza
y de piedras,
plantaron arboles,
los cuidaron los alimentaron
y finalmente
cosecharon sus frutos.
Cortaron madera,
la trabajaron
y fabricaron la mesa
sobre la que hoy escribo.
Se entrelazaron
para rogar,
se cerraron
para luchar,
se alzaron
para exigir.
Sostuvieron
rostros amados,
acariciaron
pieles conocidas,
exploraron
cuerpos deseados.
Asearon a mis hijos
los arroparon,
los alimentaron,
los acunaron,
los abrazaron.
Tomaron muy fuerte
sus manos
y les transmitieron
mi energia
y mi amor.
Mis manos de poeta
dan forma en el papel
a estas palabras que,
vaya uno a saber,
en que parte de mi cuerpo
van naciendo.
Mis ojos de poeta
vieron el sol naciendo
entre las montanas,
tiñendolas de colores.
Y lo vieron
en su ocaso
fundiendose en el mar.
Tambien vieron
gente hermosa en la playa
aplaudiendo
este espectaculo crepuscular.
Vieron a mis hijos
naciendo,
creciendo,
riendo,
aprendiendo,
jugando,
reconociendome
yreconociendose.
Pero tambien vieron
chicos enfermos,
hambrientos,
con un arma en la mano
enla selva
o en la montaña,
pidiendo limosna,
robando,
o vendiendo su cuerpo
en las calles.
Vieron a seres queridos
alejandose desapareciendo
y vislumbraron
a traves de las lagrimas
que a pesar del dolor inmenso
la vida sigue
su fabuloso curso.
Vieron encaramados en el poder
a locos peligrosos,
quecreyendose
elegidospor los dioses,
mandaron a su gente
a matar y a morir.
Pero tambien vieron
locos geniales
soñadores
colosos
que lucharon por sus ideales,
por su amor hacia los demas,
por la libertad de todos.
Mis oidos de poeta
oyeron
el estruendo del agua
cayendo en cascadas
y la pequeña gota
horadando la piedra.
Las gotas de lluvia
golpeando el techo
y la voz querida
de ese cantor
que hicieron mas sabrosa
aquella noche de amor.
Oyeron al viento
silbando entre las ramas
ya las olas del mar
rompiendo en las rocas.
Oyeron el canto
del pajaro libre
y el llanto
del pajaro enjaulado.
Tambien el canto
y el llanto
de los hombres,
casi presos,
casi libres.
Escucharon muchos "te amo"
que nunca fueron suficientes,
y algunos "ya no te amo"
que siempre fueron demasiados.
Oyeron los primeros
jeroglificos orales
de mis hijos,
florecieron con sus risas,
se quebraron con sus llantos.
Oyeron multitudes
que violentamente vociferaban:
"no a la violencia".
Gritaban
"viva",
o "muera";
"quese vayan",
o"que se queden";
"quehaya pan",
"que haya paz",
"queno roben mas". . .
Oyeron palabras
duras
malvadas,
brutales
hirientes
pero fueron mas
las nobles
las amables
las dulces
las cariñosas.
Esas que cantan
a la vida
y al amor,
a la alegria
y a la esperanza.
Y siempre
volvieron a escuchar
y a saborear
el silencio,
los silencios,
con sus mensajes
sus codigos
sus misterios.
Mi boca de poeta
degusto los manjares
mas deliciosos:
las sopas
de mi abuela,
las tortas
de mi madre,
los primeros panes
de mis hijos
y los labios
de mi amada.
Tambien grito:
"viva",
"muera",
o"que se vayan";
siempre soy poeta
Mis pies de poeta
caminaron piedra
y asfalto,
montañas
y pastos.
Se mojaron en lagos
en rios en mares.
Se hundieron
enl a arena caliente
y en el barro frio.
Treparon arboles
en busca del sol
y en busca del fruto.
Marcharon
contra lo injusto,
contra el hambre
yla muerte.
Corrieron
cuando quise sentir
el viento en el rostro
y tambien cuando correr
fuel a unica salida.
Mis pies de poeta,
a despecho del cansancio
y del dolor
me ponen en pie
una y otra vez
despues de cada caida.
Mis manos de poeta
libraron a la tierra
de maleza
y de piedras,
plantaron arboles,
los cuidaron los alimentaron
y finalmente
cosecharon sus frutos.
Cortaron madera,
la trabajaron
y fabricaron la mesa
sobre la que hoy escribo.
Se entrelazaron
para rogar,
se cerraron
para luchar,
se alzaron
para exigir.
Sostuvieron
rostros amados,
acariciaron
pieles conocidas,
exploraron
cuerpos deseados.
Asearon a mis hijos
los arroparon,
los alimentaron,
los acunaron,
los abrazaron.
Tomaron muy fuerte
sus manos
y les transmitieron
mi energia
y mi amor.
Mis manos de poeta
dan forma en el papel
a estas palabras que,
vaya uno a saber,
en que parte de mi cuerpo
van naciendo.
Mis ojos de poeta
vieron el sol naciendo
entre las montanas,
tiñendolas de colores.
Y lo vieron
en su ocaso
fundiendose en el mar.
Tambien vieron
gente hermosa en la playa
aplaudiendo
este espectaculo crepuscular.
Vieron a mis hijos
naciendo,
creciendo,
riendo,
aprendiendo,
jugando,
reconociendome
yreconociendose.
Pero tambien vieron
chicos enfermos,
hambrientos,
con un arma en la mano
enla selva
o en la montaña,
pidiendo limosna,
robando,
o vendiendo su cuerpo
en las calles.
Vieron a seres queridos
alejandose desapareciendo
y vislumbraron
a traves de las lagrimas
que a pesar del dolor inmenso
la vida sigue
su fabuloso curso.
Vieron encaramados en el poder
a locos peligrosos,
quecreyendose
elegidospor los dioses,
mandaron a su gente
a matar y a morir.
Pero tambien vieron
locos geniales
soñadores
colosos
que lucharon por sus ideales,
por su amor hacia los demas,
por la libertad de todos.
Mis oidos de poeta
oyeron
el estruendo del agua
cayendo en cascadas
y la pequeña gota
horadando la piedra.
Las gotas de lluvia
golpeando el techo
y la voz querida
de ese cantor
que hicieron mas sabrosa
aquella noche de amor.
Oyeron al viento
silbando entre las ramas
ya las olas del mar
rompiendo en las rocas.
Oyeron el canto
del pajaro libre
y el llanto
del pajaro enjaulado.
Tambien el canto
y el llanto
de los hombres,
casi presos,
casi libres.
Escucharon muchos "te amo"
que nunca fueron suficientes,
y algunos "ya no te amo"
que siempre fueron demasiados.
Oyeron los primeros
jeroglificos orales
de mis hijos,
florecieron con sus risas,
se quebraron con sus llantos.
Oyeron multitudes
que violentamente vociferaban:
"no a la violencia".
Gritaban
"viva",
o "muera";
"quese vayan",
o"que se queden";
"quehaya pan",
"que haya paz",
"queno roben mas". . .
Oyeron palabras
duras
malvadas,
brutales
hirientes
pero fueron mas
las nobles
las amables
las dulces
las cariñosas.
Esas que cantan
a la vida
y al amor,
a la alegria
y a la esperanza.
Y siempre
volvieron a escuchar
y a saborear
el silencio,
los silencios,
con sus mensajes
sus codigos
sus misterios.
Mi boca de poeta
degusto los manjares
mas deliciosos:
las sopas
de mi abuela,
las tortas
de mi madre,
los primeros panes
de mis hijos
y los labios
de mi amada.
Tambien grito:
"viva",
"muera",
o"que se vayan";