CUENDE
Poeta recién llegado
Se acabaron las manos de escultores mentirosos
que modelan cristos sufrientes en la cruz.
Se acabaron las gargantas impostadas en los templos
que ocultan el destino omnipotente de sus criaturas.
En la tinta se encuentra el veneno.
En la tinta también su antídoto.
Dos siglos espero paciente
hasta dejarnos crear las seiscientas veinticinco líneas;
ése alucinante basurero que destella por todos los
[rincones del planeta,
para presentarse ante nosotros,
esta vez,
en tecnicolor;
¡Aquí lo tenéis hombres y mujeres del siglo!
¡Ahora podéis ver su rostro y oír su voz!
¡Miradlo!
¡Está clavado en la cama con los brazos arrancados,
[y su puro cuerpo en llamas!.
Está despierto. ¡Despierto !
No tiene el mentón caído.
Ni el semblante triste.
Ni dudosas barbas que lo oculten;
Su mirada es firme a la cámara;
Despide serenamente a sus criminales
Y con la ignorancia del silencio
Aniquila a su caudillo...
¡Aquí lo tenéis!
Escribas confundidos de todas las época.
¡Aquí lo tenéis!
Artistas embebidos de falsa pasión;
Este es el cristo que llega lúcido,
Entre las bestias,
Hasta la cruz.
¡Ved, ved y oíd!
La entereza de su cuerpo
Y el aplomo de su voz; (literalmente):
Me llamo Alí,
Tengo diez años.
Devolvedme mis brazos, tengo que trabajar.
Mi familia me necesita..

A Alí.
Una bomba le cortó los brazos
en la guerra de Irak. 4/2003.