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Contemplador nocturno de poemas
¡Sorpresa!
Ahora que estás aquí al fin podremos comenzar la fiesta. ¿No lo recuerdas querida? Hoy es tu cumpleaños. Habrá tarta, canciones, regalos. Mira, globos de colores y tulipanes. Todo lo que tú mereces. Y aquí están los invitados. Todos amigos tuyos. Amigos de verdad. ¿Qué pasa querida? Pareces desconcertada. ¿Hay algo que te disgusta? Ah, ya lo sé. Las flores, odias los tulipanes. Y yo voy y te lleno la casa. Vaya fallo. Pero no todo ha sido culpa mía, no creas, hice el encargo a la floristería y ya ves, trajeron lo que les dio la gana. No volveremos a encargarles nada. Decidido. Sigues perpleja. ¿Es por el gordo Felipe? Ha prometido portarse bien y no emborracharse hoy, ni travestirse con tus vestidos. ¿Verdad que sí, gordo? Lo ves. Es más le prohíbo desde ya acercarse a la cerveza o los licores. Eso sí, le daremos doble ración de tarta y que coma perritos calientes y hamburguesas a discreción. Mm, sigues mirándome de la misma manera. ¿Es por que he invitado a Silvia y Carlota? ¿Es eso? Lo de Silvia fue en el instituto y lo de Carlota mucho antes de conocerte. Ademas ahora son buenas amigas tuyas. Amigas de confidencias, hurra. Querida estás palida, y temblorosa. ¿Qué haces con el teléfono? ¿Ha dicho policía? ¿Habeis oído todos lo mismo que yo? ¿Sí? Ya veo. Pero querida, la policía arruinará la fiesta. Y hemos invertido tanto tiempo y tanto detalle en que todo esté perfecto. Menos los tulipanes, claro. Malditos tulipanes, maldito florista.
¿He oído bien? Acaba de decir al teléfono que hay unos extraños en su casa a los que no conoce de nada. ¿Extraños? ¿Nosotros? ¿Te refieres a nosotros? ¿Cómo hemos podido entonces decorar la tarta con tu nombre? Dime eso. Gordo haz el favor, acerca la tarta. Ves C-L-A-R-A. Clara. Y ahora qué ¿Eh? Cómo que no te llamas Clara y que yo no soy tu marido. Desde cuándo querida. No recuerdo haber firmado ningún documento. Sé que hemos pasado por malos momentos, de ahí nació la idea de la fiesta. Pero claro, quizá hubieras preferido una cena los dos solos en algún restaurante romántico y de moda. Aquí hay demasiada gente, es la verdad, treinta he contado yo cuando recogía los abrigos. Vaya, otro fallo por mi parte. ¿Qué? Dices que la policía estará aquí en dos minutos. Bien, bien. Así se aclarará todo... Disculpa Clara puedes indicarnos si hay puerta trasera en la casa. ¿Por la cocina? Gracias.
Ahora que estás aquí al fin podremos comenzar la fiesta. ¿No lo recuerdas querida? Hoy es tu cumpleaños. Habrá tarta, canciones, regalos. Mira, globos de colores y tulipanes. Todo lo que tú mereces. Y aquí están los invitados. Todos amigos tuyos. Amigos de verdad. ¿Qué pasa querida? Pareces desconcertada. ¿Hay algo que te disgusta? Ah, ya lo sé. Las flores, odias los tulipanes. Y yo voy y te lleno la casa. Vaya fallo. Pero no todo ha sido culpa mía, no creas, hice el encargo a la floristería y ya ves, trajeron lo que les dio la gana. No volveremos a encargarles nada. Decidido. Sigues perpleja. ¿Es por el gordo Felipe? Ha prometido portarse bien y no emborracharse hoy, ni travestirse con tus vestidos. ¿Verdad que sí, gordo? Lo ves. Es más le prohíbo desde ya acercarse a la cerveza o los licores. Eso sí, le daremos doble ración de tarta y que coma perritos calientes y hamburguesas a discreción. Mm, sigues mirándome de la misma manera. ¿Es por que he invitado a Silvia y Carlota? ¿Es eso? Lo de Silvia fue en el instituto y lo de Carlota mucho antes de conocerte. Ademas ahora son buenas amigas tuyas. Amigas de confidencias, hurra. Querida estás palida, y temblorosa. ¿Qué haces con el teléfono? ¿Ha dicho policía? ¿Habeis oído todos lo mismo que yo? ¿Sí? Ya veo. Pero querida, la policía arruinará la fiesta. Y hemos invertido tanto tiempo y tanto detalle en que todo esté perfecto. Menos los tulipanes, claro. Malditos tulipanes, maldito florista.
¿He oído bien? Acaba de decir al teléfono que hay unos extraños en su casa a los que no conoce de nada. ¿Extraños? ¿Nosotros? ¿Te refieres a nosotros? ¿Cómo hemos podido entonces decorar la tarta con tu nombre? Dime eso. Gordo haz el favor, acerca la tarta. Ves C-L-A-R-A. Clara. Y ahora qué ¿Eh? Cómo que no te llamas Clara y que yo no soy tu marido. Desde cuándo querida. No recuerdo haber firmado ningún documento. Sé que hemos pasado por malos momentos, de ahí nació la idea de la fiesta. Pero claro, quizá hubieras preferido una cena los dos solos en algún restaurante romántico y de moda. Aquí hay demasiada gente, es la verdad, treinta he contado yo cuando recogía los abrigos. Vaya, otro fallo por mi parte. ¿Qué? Dices que la policía estará aquí en dos minutos. Bien, bien. Así se aclarará todo... Disculpa Clara puedes indicarnos si hay puerta trasera en la casa. ¿Por la cocina? Gracias.
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