Eve369
Poeta recién llegado
¿Por qué estoy tan reprimido?
Si hay sol... y hay luna.
Si puedo escuchar el bullicio de la calle
y sentir el viento que cruza la ventana.
Puedo saborear el suave dulzor de tus labios,
penetrar esa mirada ámbar de tus ojos cristalinos,
ver el detalle rizado de tus pestañas.
Y a donde quiera que vaya, poder hablar contigo;
con ese abrigo que está desde el principio.
Y en la noche —con el silencio del cielo nocturno—
oler el perfume de tu cabello húmedo.
Pero incluso ahora,
es desolador.
Y quizás, un poco frío también.
Ese amargo adiós nos dolió a los dos.
Tan solo si hubiéramos dicho las palabras
que contuvieron el silencio de aquel día...
y hubiéramos hecho las cosas que quisimos hacer,
entonces tal vez,
entonces tal vez,
solo tal vez,
habríamos quedado en paz.
Si puedo escuchar el bullicio de la calle
y sentir el viento que cruza la ventana.
Puedo saborear el suave dulzor de tus labios,
penetrar esa mirada ámbar de tus ojos cristalinos,
ver el detalle rizado de tus pestañas.
Y a donde quiera que vaya, poder hablar contigo;
con ese abrigo que está desde el principio.
Y en la noche —con el silencio del cielo nocturno—
oler el perfume de tu cabello húmedo.
Pero incluso ahora,
es desolador.
Y quizás, un poco frío también.
Ese amargo adiós nos dolió a los dos.
Tan solo si hubiéramos dicho las palabras
que contuvieron el silencio de aquel día...
y hubiéramos hecho las cosas que quisimos hacer,
entonces tal vez,
entonces tal vez,
solo tal vez,
habríamos quedado en paz.