Soñé que te quería
y se volvió realidad
porque entre las sábanas
siempre hay posibilidad
que lo más irreal
se pueda llegar a tocar.
Las fantasías del sueño
se despliegan en el horizonte,
cabalgando sobre dos lunas
semejantes a faros de coche.
Y tus manos me tocaban
como nunca mujer hizo;
tus ojos en mis ojos, fijos;
mi corazón, pendiente, colgado,
entre el pico
de un cuervo omnipresente.
Las paredes hablaban
con la forma de tus labios;
de dulce amor se llenaban
y ya no recordaba el odio,
de la traición sus efectos,
cuando apagaste
de la pasión el fuego.
y se volvió realidad
porque entre las sábanas
siempre hay posibilidad
que lo más irreal
se pueda llegar a tocar.
Las fantasías del sueño
se despliegan en el horizonte,
cabalgando sobre dos lunas
semejantes a faros de coche.
Y tus manos me tocaban
como nunca mujer hizo;
tus ojos en mis ojos, fijos;
mi corazón, pendiente, colgado,
entre el pico
de un cuervo omnipresente.
Las paredes hablaban
con la forma de tus labios;
de dulce amor se llenaban
y ya no recordaba el odio,
de la traición sus efectos,
cuando apagaste
de la pasión el fuego.