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Son tus huellas profundas

Teo Moran

Poeta fiel al portal
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Atrás queda marcada en la velada mañana,
queda la huella en el vértice del charco
y el aliento frío dentro de mi herido pecho
allí donde el amor siempre es perfecto.
¡Pero delante! Siempre adelante, sin prisa,
la veo sonriendo entre las afiladas copas
con la alegría de dos almas que se tocan,
como baila al compás de una feliz melodía
y despacio se desvanece bajo el viejo nogal,
mas detrás, la huella de su perfume quiebra
cada espiga, cada junco, el verde musgo,
hace enmudecer a los rápidos del río
y hace latir sobre las cimas a los buitres,
se hace eco en la latitud del oscuro monte
y una parte de mí queda en el paisaje,
en la certeza de un campo desnudo
donde el azor atado a los dedos del viento
espera a su víctima entre los matorrales,
en la incandescencia de un sol amortajado
y en la promesa de un nuevo suspiro
que entre vuelos eternos espera su caída.
La llevo en el trastorno otoñal del paisaje
con las palabras que hierven en el corazón,
con los pensamientos íntimos del caminante
que a solas, entre hojas secas y un tímido sol
busca las respuestas a la ribera del río,
frente a un mar arado, apagado y vacío
donde el silencio se disfraza de rencor,
de imposibles y de esperanzas perdidas
que en los surcos labrados hablan de amor.
En el sendero, en la pobreza del caminante,
con la mirada febril de la primera edad
o con los ojos secos por el paso de los años
voy dejando la huella al pie de los pinos,
donde imagino mil besos ya sin destino
y pronuncio en soledad su dulce nombre
con la inocencia de un primer amor,
en la evocación inabarcable del paisaje
y la alegría de dos almas que se tocan
en un tiempo que rápido se va de las manos,
que a veces nos abandona sobre el manto
donde las hojas, hoy secas, fueron suspiro
y aliento frío dentro de mi herido pecho
allí donde el amor siempre es perfecto.
 
Última edición:
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Atrás queda marcada en la velada mañana,
queda la huella en el vértice del charco
y el aliento frío dentro de mi herido pecho
allí donde el amor siempre es perfecto.
¡Pero delante! Siempre adelante, sin prisa,
la veo sonriendo entre las afiladas copas
con la alegría de dos almas que se tocan,
como baila al compás de una feliz melodía
y despacio se desvanece bajo el viejo nogal,
mas detrás, la huella de su perfume quiebra
cada espiga, cada junco, el verde musgo,
hace enmudecer a los rápidos del río
y hace latir sobre las cimas a los buitres,
se hace eco en la latitud del oscuro monte
y una parte de mí queda en el paisaje,
en la certeza de un campo desnudo
donde el azor atado a los dedos del viento
espera a su víctima entre los matorrales,
en la incandescencia de un sol amortajado
y en la promesa de un nuevo suspiro
que entre vuelos eternos espera su caída.
La llevo en el trastorno otoñal del paisaje
con las palabras que hierven en el corazón,
con los pensamientos íntimos del caminante
que a solas, entre hojas secas y un tímido sol
busca las respuestas a la ribera del río,
frente a un mar arado, apagado y vacío
donde el silencio se disfraza de rencor,
de imposibles y de esperanzas perdidas
que en los surcos labrados hablan de amor.
En el sendero, en la pobreza del caminante,
con la mirada febril de la primera edad
o con los ojos secos por el paso de los años
voy dejando la huella al pie de los pinos,
donde imagino mil besos ya sin destino
y pronuncio en soledad su dulce nombre
con la inocencia de un primer amor,
en la evocación inabarcable del paisaje
y la alegría de dos almas que se tocan
en un tiempo que rápido se va de las manos,
que a veces nos abandona sobre el manto
donde las hojas, hoy secas, fueron suspiro
y aliento frío dentro de mi herido pecho
allí donde el amor siempre es perfecto.
Las huellas que deja el amor, aunque a veces herido.

Saludos
 
Siempre, he dicho... mi estimado compañero Teo M. que vuestra
poesía, realmente es de colección. Por vuestras obras siempre...
"deliciosas" y, sobre todo insuperables. Mis sinceras felicitaciones
compañero poeta.
Feliz año nuevo amigo.
Le deseo un año lleno de alegrías y de grandes empresas, y lo más importante, que la salud nunca le abandone.
Un abrazo muy grande.
 
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Atrás queda marcada en la velada mañana,
queda la huella en el vértice del charco
y el aliento frío dentro de mi herido pecho
allí donde el amor siempre es perfecto.
¡Pero delante! Siempre adelante, sin prisa,
la veo sonriendo entre las afiladas copas
con la alegría de dos almas que se tocan,
como baila al compás de una feliz melodía
y despacio se desvanece bajo el viejo nogal,
mas detrás, la huella de su perfume quiebra
cada espiga, cada junco, el verde musgo,
hace enmudecer a los rápidos del río
y hace latir sobre las cimas a los buitres,
se hace eco en la latitud del oscuro monte
y una parte de mí queda en el paisaje,
en la certeza de un campo desnudo
donde el azor atado a los dedos del viento
espera a su víctima entre los matorrales,
en la incandescencia de un sol amortajado
y en la promesa de un nuevo suspiro
que entre vuelos eternos espera su caída.
La llevo en el trastorno otoñal del paisaje
con las palabras que hierven en el corazón,
con los pensamientos íntimos del caminante
que a solas, entre hojas secas y un tímido sol
busca las respuestas a la ribera del río,
frente a un mar arado, apagado y vacío
donde el silencio se disfraza de rencor,
de imposibles y de esperanzas perdidas
que en los surcos labrados hablan de amor.
En el sendero, en la pobreza del caminante,
con la mirada febril de la primera edad
o con los ojos secos por el paso de los años
voy dejando la huella al pie de los pinos,
donde imagino mil besos ya sin destino
y pronuncio en soledad su dulce nombre
con la inocencia de un primer amor,
en la evocación inabarcable del paisaje
y la alegría de dos almas que se tocan
en un tiempo que rápido se va de las manos,
que a veces nos abandona sobre el manto
donde las hojas, hoy secas, fueron suspiro
y aliento frío dentro de mi herido pecho
allí donde el amor siempre es perfecto.
Un bellísimo poema de amor y nostalgia nos regalas! Emoción y dolor... y recuerdos. Gracias por compartirlo.
 
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