IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Por más que giren y giren
en esta esfera condenada,
la suerte no cambia,
la caldera sigue intacta,
por más que se refugien en un paisaje,
en una frase,
en un color,
la oscuridad no apaga distancias,
tendrán que aceptar con dolor,
la ausencia de sentido,
para una vida, parcialmente obligada,
razones que son excusas,
para negar la fatiga,
para prometer cauces de luz,
donde cada familiar
deberá ser hueco
en un firmamento alejado,
cada vez más,
de la compañía del recuerdo,
no se puede subsistir con comodidad,
si todos tienden a negar el horror
en donde sembramos anhelos que morirán,
no se debe de adorar la cima,
nunca habitada,
si no conocemos cuanto dolor
por ella, mísera,
debió de padecer
una humanidad, aún esclavizada,
tiende a solo observar,
el incrédulo, infeliz,
solo la belleza que refleja aquella ilusión,
que nos hace soñar en vida
con un destino invertido,
flagelo, desde nuestros horizontes,
que negamos, temerosos,
por envenenada acumulación.
en esta esfera condenada,
la suerte no cambia,
la caldera sigue intacta,
por más que se refugien en un paisaje,
en una frase,
en un color,
la oscuridad no apaga distancias,
tendrán que aceptar con dolor,
la ausencia de sentido,
para una vida, parcialmente obligada,
razones que son excusas,
para negar la fatiga,
para prometer cauces de luz,
donde cada familiar
deberá ser hueco
en un firmamento alejado,
cada vez más,
de la compañía del recuerdo,
no se puede subsistir con comodidad,
si todos tienden a negar el horror
en donde sembramos anhelos que morirán,
no se debe de adorar la cima,
nunca habitada,
si no conocemos cuanto dolor
por ella, mísera,
debió de padecer
una humanidad, aún esclavizada,
tiende a solo observar,
el incrédulo, infeliz,
solo la belleza que refleja aquella ilusión,
que nos hace soñar en vida
con un destino invertido,
flagelo, desde nuestros horizontes,
que negamos, temerosos,
por envenenada acumulación.