noxifer
Poeta recién llegado
Sombras sedientas de noche
Dijiste a mi oído
que no me asustara,
y mis dedos pensaron:
“atrápala”.
Sin dudarlo
quité tu máscara,
vi tus colmillos
y allí te besaba.
Nuestros latidos
relampagueaban,
ropa en el suelo
apagó las lámparas.
Mi alma en tu cuerpo
encendió las sábanas,
nuestros pechos unidos
jadeaban.
Tu nívea piel
derretida
en mis fauces,
De febríl invierno
en mi hoguera,
Se marchitaba
en placer
y derroche.
Y mientras yo pensaba
en mi fiera,
de mi cuerpo
bebiste
mi sangre.
Como sombra sedienta
de noche.
Dijiste a mi oído
que no me asustara,
y mis dedos pensaron:
“atrápala”.
Sin dudarlo
quité tu máscara,
vi tus colmillos
y allí te besaba.
Nuestros latidos
relampagueaban,
ropa en el suelo
apagó las lámparas.
Mi alma en tu cuerpo
encendió las sábanas,
nuestros pechos unidos
jadeaban.
Tu nívea piel
derretida
en mis fauces,
De febríl invierno
en mi hoguera,
Se marchitaba
en placer
y derroche.
Y mientras yo pensaba
en mi fiera,
de mi cuerpo
bebiste
mi sangre.
Como sombra sedienta
de noche.