Condesa Malinconica
Poeta recién llegado
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Solo En Un Suspiro, la lagrima cayo
Sus manos largas gruesas pesadas y venosas.
Sus dedos redondos y sus masticadas uñas, sus arrugas alrededor de la boca cada que reía o gruñía.
Sus delgadas piernas sin bello y su sexo grueso y firme con olores a color sin luz.
Su apetitosa nalga pálida y comprimida, sus pies queriendo ser feos pero firmes y ágiles.
Sus manchas particulares y Sus delgadas y menudas estrías
Su lunar en la planta del pie, el olor sintético he industrial que absorbe su cabello por completo, ese que rebaso el gusto en mi lengua a través de su cuello tantas veces.
Sus diminutas orejes puestas, sus dientes hermosos, su saliva, cuello y su frente y sus labios y su semen
Solo en un suspiro escribo y no querré cerrar nunca el cristal de la labrada madera marrón.
El féretro se abre y la pesada lágrima cae marchita rompiendo su mejilla pálida y fría.
El demonio de fuego ya no existe, la lágrima en el orificio ha cumplido su mandato, el cuerpo esta extinto.
Sus manos largas gruesas pesadas y venosas.
Sus dedos redondos y sus masticadas uñas, sus arrugas alrededor de la boca cada que reía o gruñía.
Sus delgadas piernas sin bello y su sexo grueso y firme con olores a color sin luz.
Su apetitosa nalga pálida y comprimida, sus pies queriendo ser feos pero firmes y ágiles.
Sus manchas particulares y Sus delgadas y menudas estrías
Su lunar en la planta del pie, el olor sintético he industrial que absorbe su cabello por completo, ese que rebaso el gusto en mi lengua a través de su cuello tantas veces.
Sus diminutas orejes puestas, sus dientes hermosos, su saliva, cuello y su frente y sus labios y su semen
Solo en un suspiro escribo y no querré cerrar nunca el cristal de la labrada madera marrón.
El féretro se abre y la pesada lágrima cae marchita rompiendo su mejilla pálida y fría.
El demonio de fuego ya no existe, la lágrima en el orificio ha cumplido su mandato, el cuerpo esta extinto.