urquiza
Poeta adicto al portal
Comencé a caminar bajo el liviano manto de la garua de la tarde, tan solo mis manos, mi cuerpo y mi alma, compañías en el asesinato prematuro de una sola realidad.
Distiendo mis músculos, los hago levitar por el asfalto como si todo este universo que me rodea, fuera uno, y mi boca se empapara de un grito dispuesto a explotar, con mas furia que razón.
El agua fluye sobre las canaletas de los sueños, todo conjuga mi destierro de mi casa, mis llaves, mi cocina.
En silencio, como mi vida, voy recorriendo aquellas calles fuera de mi discordia, ingreso a un mundo perdido, yo el hombre que nadie ve pasar, también se pierde, no se encuentra, mira el cielo y agradece.
Distiendo mis músculos, los hago levitar por el asfalto como si todo este universo que me rodea, fuera uno, y mi boca se empapara de un grito dispuesto a explotar, con mas furia que razón.
El agua fluye sobre las canaletas de los sueños, todo conjuga mi destierro de mi casa, mis llaves, mi cocina.
En silencio, como mi vida, voy recorriendo aquellas calles fuera de mi discordia, ingreso a un mundo perdido, yo el hombre que nadie ve pasar, también se pierde, no se encuentra, mira el cielo y agradece.