IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Se separa nuestra piel,
de nuestros sueños enterrados,
ahora, anatomía carcomida,
degradan sus frutos,
a cielos ya sentenciados,
hijos e hijas,
entre matorrales cadavéricos,
deciden en este presente seco,
que tipo de sufrimiento acarreen
cuerpos obligados a la flagelación,
aún encantados
con el poder maldito
de nuestra mente ingenua,
sopla el frío,
y los ojos ya no pueden moverse,
se adapta la piel al descenso,
y se acostumbra a esta oscuridad,
siente el desprecio,
por toda la humanidad.
de nuestros sueños enterrados,
ahora, anatomía carcomida,
degradan sus frutos,
a cielos ya sentenciados,
hijos e hijas,
entre matorrales cadavéricos,
deciden en este presente seco,
que tipo de sufrimiento acarreen
cuerpos obligados a la flagelación,
aún encantados
con el poder maldito
de nuestra mente ingenua,
sopla el frío,
y los ojos ya no pueden moverse,
se adapta la piel al descenso,
y se acostumbra a esta oscuridad,
siente el desprecio,
por toda la humanidad.