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Solitario entre vosotros

penabad57

Poeta veterano en el portal
Arroja de ti la luz que sorbe el maquillaje de una conversación tardía.

Crece en el color del vaso tu imagen de ámbar dibujada entre los lirios

que adornan el cristal, de tus labios la honda cicatriz del viento adormecida,

de tus ojos la cálida transparencia del ensueño entre páramos de selva negra.

Te crecen alas en los costados como un árbol de ramas de oro con plumas de satén

sin que el aleteo de tu magia se perciba en la atmósfera húmeda de la noche.

Somos el telar de la palabra que enreda su iconografía con el humo azul

de las bocas alzadas, de rubí el anillo que anuda el blancor de tu dedo,

altos los hombros en escorzo de majestuosa pirueta, en tu perfil

las líneas de la virtud se borran como firma de agua en la nieve del azar.

Danza la música y el cigarrillo enciende su carcoma fugaz crepitando

el papel con sonido de canto moribundo, esta luz de lámparas desnudas

nos ilumina con el abrazo infantil de las estrellas en un remedo de sol

amarillo. Detrás de los espejos hay sombras donde viven las últimas

veladas que dejaron huella en el azogue, diálogos como arpegios sin vocales

ni adjetivos, risas de pulcro desdén, la sutil indiferencia de los gestos, el desprecio

y la admiración cual perfume que intercambia sus nombres según la mirada

se llene de hastío o de ángeles arrodillados ante la docta imagen del catecúmeno.

Y yo, solitario entre vosotros, con el alma proscrita y el corazón exhausto,

enmudezco como la piedra enmudece ante la colmena de luz que la cubre

con el atroz aliento de un vendaval que asola la dura coraza del silencio.
 
Arroja de ti la luz que sorbe el maquillaje de una conversación tardía.

Crece en el color del vaso tu imagen de ámbar dibujada entre los lirios

que adornan el cristal, de tus labios la honda cicatriz del viento adormecida,

de tus ojos la cálida transparencia del ensueño entre páramos de selva negra.

Te crecen alas en los costados como un árbol de ramas de oro con plumas de satén

sin que el aleteo de tu magia se perciba en la atmósfera húmeda de la noche.

Somos el telar de la palabra que enreda su iconografía con el humo azul

de las bocas alzadas, de rubí el anillo que anuda el blancor de tu dedo,

altos los hombros en escorzo de majestuosa pirueta, en tu perfil

las líneas de la virtud se borran como firma de agua en la nieve del azar.

Danza la música y el cigarrillo enciende su carcoma fugaz crepitando

el papel con sonido de canto moribundo, esta luz de lámparas desnudas

nos ilumina con el abrazo infantil de las estrellas en un remedo de sol

amarillo. Detrás de los espejos hay sombras donde viven las últimas

veladas que dejaron huella en el azogue, diálogos como arpegios sin vocales

ni adjetivos, risas de pulcro desdén, la sutil indiferencia de los gestos, el desprecio

y la admiración cual perfume que intercambia sus nombres según la mirada

se llene de hastío o de ángeles arrodillados ante la docta imagen del catecúmeno.

Y yo, solitario entre vosotros, con el alma proscrita y el corazón exhausto,

enmudezco como la piedra enmudece ante la colmena de luz que la cubre

con el atroz aliento de un vendaval que asola la dura coraza del silencio.
Único e irrepetible.
Un abrazo, Ramón.
 
Me tomaré mi tiempo para degustar tu poema, a penas lo repaso y pienso ¿qué sucede que no se lee el surrealismo? la vida está llena de cosas que parecen surrealistas, todo está dotado de un gran simbolismo, la naturaleza, la vida espiritual, y no puedo entender que no se quieran sumergir en letras como estas.
 
Aquí pensando, nada más (no es un poema)...
Si puedes ves tras las vanidades la luz del otro, en ti mismo, y en los recuerdos:
La pureza en la honda cicatriz de unos labios;
y tras los párpados de alguien que se ama el ensueño escondido:
los deseos ocultos, la intensidad de la selva,
la altura de los páramos vertiendo su agua, surtiendo manantiales.
Si puedes ver el abrigo y el reposo del árbol alado;
sucumbir frente a la palabra
o a la mudez de los rostros probados en el fuego; (recordé un poema mío)
la virtud diluida como restos de intensidad,
volátiles como las ondas de la música,
elevadas frente al humo del cigarro que vuelve a tu boca
(como dos vicios en un mismo lugar, lo necesario y lo innecesario).
Y en medio de luminoso abrazo vuelves
a la realidad de los espejos que nombran otras siluetas, otros gestos
(con todas sus formas y aromas);
vuelves a ser la "piedra (que) enmudece ante la colmena de luz"
(y se me antoja pensar el niño cansado de llorar que reposa en un regazo,
como un moribundo solitario que desfallece con gozo en el vientre amado).
 
Última edición:
Me tomaré mi tiempo para degustar tu poema, a penas lo repaso y pienso ¿qué sucede que no se lee el surrealismo? la vida está llena de cosas que parecen surrealistas, todo está dotado de un gran simbolismo, la naturaleza, la vida espiritual, y no puedo entender que no se quieran sumergir en letras como estas.
Digamos que la poesía surrealista no está de moda. Yo creo que hoy en día ha sido absorbida por la poesía simbólica, que es un tipo de poesía que a mi en particular me gusta mucho por el uso de la metáfora. Gracias, Carolina por tu lectura y comentario como siempre interesante. Un abrazo.
 
Aquí pensando, nada más (no es un poema)...
Si puedes ves tras las vanidades la luz del otro, en ti mismo, y en los recuerdos:
La pureza en la honda cicatriz de unos labios;
y tras los párpados de alguien que se ama el ensueño escondido:
los deseos ocultos, la intensidad de la selva,
la altura de los páramos vertiendo su agua, surtiendo manantiales.
Si puedes ver el abrigo y el reposo del árbol alado;
sucumbir frente a la palabra
o a la mudez de los rostros probados en el fuego; (recordé un poema mío)
la virtud diluida como restos de intensidad,
volátiles como las ondas de la música,
elevadas frente al humo del cigarro que vuelve a tu boca
(como dos vicios en un mismo lugar, lo necesario y lo innecesario).
Y en medio de luminoso abrazo vuelves
a la realidad de los espejos que nombran otras siluetas, otros gestos
(con todas sus formas y aromas);
vuelves a ser la "piedra (que) enmudece ante la colmena de luz"
(y se me antoja pensar el niño cansado de llorar que reposa en un regazo,
como un moribundo solitario que desfallece con gozo en el vientre amado).
Para mí si es un poema y de los buenos. Un abrazo.
 
Gracias, estimado poeta. Lo que hice fue tratar de descifrar tu poema, imaginar para comentar, todo está basado en tu poema. Lo que me pasa con la buena poesía como la tuya es que me genera curiosidad sobre las motivaciones del poema. Y luego sale la mirada personal del lector. Abrazos.
En la mayoría de los poemas todos nos inspiramos en alguien que hemos leído(lo bonito de la poesía es que quien lee lleva dentro un equipaje que sale a la luz en el mejor de los casos con una voz propia)consciente o inconscientemente y que nos aporta su mensaje poético para que sobre él intentemos ser poeta. Si estos humildes versos te inspiraron a ti el que debe estar agradecido soy yo. Un abrazo.
 
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