Katuna
Poeta recién llegado
El sol de la tarde se disuelve
entre los océanos tristes,
desolado, oscurecido y derrotado...
la luna bella entonces
se enaltece e ilumina
las sombras de la noche,
y mientras los ojos
de las humanas sierpes
se quedan sembrados en sus almohadas
los seres de luz ciñen su mirada
a lo alto del cielo
y acompañan a los débiles astros
en su fija travesía
marcando el mapa cósmico
que siguen las aves en el cielo
desde donde ven
lo que la pupila de nadie imagina...
El sol migra con las aves...
escapa de la lluvia y de la noche...
atraviesa las llamas
y llena de llagas en su huida
a las membranas desdeñadas por el frio...
seca las corrientes que alimentan la tierra
y oscurece las pieles de las almas blancas...
pero a su paso germinó la planta
cuya flor la luna baña,
a su paso la osamenta del guerrero
se hizo fuerte,
los rostros infantiles
corrieron por la grama y
la fruta dulce oscila de las copas
que embriagan el alma del noctámbulo
que aunque se cobija en la noche
ama el calor del día.
entre los océanos tristes,
desolado, oscurecido y derrotado...
la luna bella entonces
se enaltece e ilumina
las sombras de la noche,
y mientras los ojos
de las humanas sierpes
se quedan sembrados en sus almohadas
los seres de luz ciñen su mirada
a lo alto del cielo
y acompañan a los débiles astros
en su fija travesía
marcando el mapa cósmico
que siguen las aves en el cielo
desde donde ven
lo que la pupila de nadie imagina...
El sol migra con las aves...
escapa de la lluvia y de la noche...
atraviesa las llamas
y llena de llagas en su huida
a las membranas desdeñadas por el frio...
seca las corrientes que alimentan la tierra
y oscurece las pieles de las almas blancas...
pero a su paso germinó la planta
cuya flor la luna baña,
a su paso la osamenta del guerrero
se hizo fuerte,
los rostros infantiles
corrieron por la grama y
la fruta dulce oscila de las copas
que embriagan el alma del noctámbulo
que aunque se cobija en la noche
ama el calor del día.