Anhelo dichoso ese de
Ambicionar la soledad.
Solo, deambulando sin maldad.
Solo, sin que los demás de
Mi existencia oigan hablar.
Solo, sin amigos ni amantes.
Pero alegre, humilde y vibrante.
Solo, bajo el manto protector
De la luna, las estrellas y el sol.
Solo, sin rumbo definido,
Carente de proyectos, sin destino.
Dejándome llevar por el ambiente.
Siempre libre, siempre valiente.
Con la única y valiosa compañía
De mi poderosa autoestima.
Descubriendo ocultos y nuevos rincones.
Con sorpresas, sin odios ni rencores.
Y cuando mi vida se extinga,
En la última atardecida de mis días,
Me despediré de ella como de una amiga.
Una sonrisa, un beso en su frente y me iré.
Solo, como he vivido, solo partiré.
Con un beso y con una sonrisa de gratitud.
Así, de la vida me despediré.
Y esa despedida será mi plenitud.
Después, final y nada.
¡Que nada quede de mi paso por la tierra,
Ningún recuerdo, ninguna reseña!
No quiero felicitaciones postreras.
Los premios y castigos,
Ahora que estamos vivos.
Con resoluciones nobles y sinceras.
Ambicionar la soledad.
Solo, deambulando sin maldad.
Solo, sin que los demás de
Mi existencia oigan hablar.
Solo, sin amigos ni amantes.
Pero alegre, humilde y vibrante.
Solo, bajo el manto protector
De la luna, las estrellas y el sol.
Solo, sin rumbo definido,
Carente de proyectos, sin destino.
Dejándome llevar por el ambiente.
Siempre libre, siempre valiente.
Con la única y valiosa compañía
De mi poderosa autoestima.
Descubriendo ocultos y nuevos rincones.
Con sorpresas, sin odios ni rencores.
Y cuando mi vida se extinga,
En la última atardecida de mis días,
Me despediré de ella como de una amiga.
Una sonrisa, un beso en su frente y me iré.
Solo, como he vivido, solo partiré.
Con un beso y con una sonrisa de gratitud.
Así, de la vida me despediré.
Y esa despedida será mi plenitud.
Después, final y nada.
¡Que nada quede de mi paso por la tierra,
Ningún recuerdo, ninguna reseña!
No quiero felicitaciones postreras.
Los premios y castigos,
Ahora que estamos vivos.
Con resoluciones nobles y sinceras.