agathos
Poeta recién llegado
sino y cruz
El alcance de mis visiones aparece como un sortilegio arcano,
Con imágenes petrificantes de sangre de libertad,
Son un sueño propio de toda una fragilidad,
Un misterio, una imagen difusa en su definición.
Esta sangre enardecida en cada sucesión del alma
En cada evento de muerte
Y asesinato de idea pasajera
No mide consecuencias de orden ni satisfacción.
Miro al reojo del azar
Cazando versos con trampa,
Mutilando el momento triste del poema
Cuando las entrañas gritan hacia fuera.
Tengo callos en las pupilas
De tanto reojo al azar.
Equilibrar lo inmenso de lo exquisito cuando es verdadero.
Marcar la existencia del vivir en un margen trágico es lo que hago
Porque solo la tragedia es real
En el sustento de lo que se refiere la realidad.
La felicidad y la alegría
Son las marionetas ensoñadoras de nuestras vidas.
Algo me dice que los deseos
Son artificios de la realidad
O artimañas del yo;
Algo que suena como una bestia encerrada
En una prisión de metales y huesos;
Un eco de lo indescriptible llega a mí,
Un eco de lo que se ilumina extrañamente
Como un crepúsculo sombrío y mortífero;
El silencio de una guerra;
La congoja de la profunda culpa;
El rincón del chivo expiatorio;
El sonido de la hoja seca que cae en medio del tumulto.
Y qué decir de la visión más próxima a la redención o lo imposible: la cruz.
El alcance de mis visiones aparece como un sortilegio arcano,
Con imágenes petrificantes de sangre de libertad,
Son un sueño propio de toda una fragilidad,
Un misterio, una imagen difusa en su definición.
Esta sangre enardecida en cada sucesión del alma
En cada evento de muerte
Y asesinato de idea pasajera
No mide consecuencias de orden ni satisfacción.
Miro al reojo del azar
Cazando versos con trampa,
Mutilando el momento triste del poema
Cuando las entrañas gritan hacia fuera.
Tengo callos en las pupilas
De tanto reojo al azar.
Equilibrar lo inmenso de lo exquisito cuando es verdadero.
Marcar la existencia del vivir en un margen trágico es lo que hago
Porque solo la tragedia es real
En el sustento de lo que se refiere la realidad.
La felicidad y la alegría
Son las marionetas ensoñadoras de nuestras vidas.
Algo me dice que los deseos
Son artificios de la realidad
O artimañas del yo;
Algo que suena como una bestia encerrada
En una prisión de metales y huesos;
Un eco de lo indescriptible llega a mí,
Un eco de lo que se ilumina extrañamente
Como un crepúsculo sombrío y mortífero;
El silencio de una guerra;
La congoja de la profunda culpa;
El rincón del chivo expiatorio;
El sonido de la hoja seca que cae en medio del tumulto.
Y qué decir de la visión más próxima a la redención o lo imposible: la cruz.