razyel
Poeta recién llegado
Alguna vez, fuimos demasiado testarudos,
pero poco y nada se podía hacer al respecto.
Aunque teníamos alas siempre saltábamos muros,
porque nunca fue perfecto no tener defectos.
Hoy, desde el mismo lugar que hace tiempo,
ambos, podemos ver de más arriba,
que estamos mucho mas abajo en este momento.
Pero ¿Quién te ha dicho yo que te amo?
y ¿Quién te ha dicho que no lo hago?.
Las rápidas conclusiones nos llevan al fracaso,
y pensar de mas a ahogarnos en un vaso.
Cuando nos limitamos a solo pinchar el colchón,
y no pensamos en lo que siento el otro,
estamos cavando la tumba de nuestra relación.
¿Por qué simplemente no podemos confiar?
¿Por qué los celos siempre pueden más?
¿Cuándo seremos tan sinceros, como para vivir de insultos?
¿Cuándo buscaremos algo más que un simple susto?
¿Cuando asesinaremos ese impulso tan hipócrita,
que nos lleva, tal autómata, a decir: Yo también te amo-,
y diremos sinceramente: yo también estoy harto?
pero poco y nada se podía hacer al respecto.
Aunque teníamos alas siempre saltábamos muros,
porque nunca fue perfecto no tener defectos.
Hoy, desde el mismo lugar que hace tiempo,
ambos, podemos ver de más arriba,
que estamos mucho mas abajo en este momento.
Pero ¿Quién te ha dicho yo que te amo?
y ¿Quién te ha dicho que no lo hago?.
Las rápidas conclusiones nos llevan al fracaso,
y pensar de mas a ahogarnos en un vaso.
Cuando nos limitamos a solo pinchar el colchón,
y no pensamos en lo que siento el otro,
estamos cavando la tumba de nuestra relación.
¿Por qué simplemente no podemos confiar?
¿Por qué los celos siempre pueden más?
¿Cuándo seremos tan sinceros, como para vivir de insultos?
¿Cuándo buscaremos algo más que un simple susto?
¿Cuando asesinaremos ese impulso tan hipócrita,
que nos lleva, tal autómata, a decir: Yo también te amo-,
y diremos sinceramente: yo también estoy harto?