El eremita duerme..
Ha despertado la montaña!
El aire huele a polvo de miel
Tras el galope de la primavera
El mediodía ya es un papel seco
Suspendido en el aire caliente
El buitre brilla pardamente.
¿has visto al picaflor corretear al halcón?
El gusano se come al caballo y al jinete.
El eremita se inquieta
Ha soñado la palabra!
Cayó como un ángel al fondo del aljibe
Como un niño al río
Cayó como una manzana
Un goliat podrido
Dividiendo las aguas
¿el Tigris y el Eufrates?
¿el Uruguay y el Paraná?
Ya nada es tan distinto
Desde que no hay eternidad
Del maná de los desiertos a la soja modificada
Del trabajo en las pirámides o las plantaciones americanas;
Al débito o al enter.
El eremita se apaga
Mirándose al espejo de una lágrima.
Pero en vano ocultas un incendio en la noche
Cuando la salud es una herida
Y el abrazo un muro en común.
Hay que armarse de paz
Y no esperar amistad en el rayo
Cuando pensar es una forma de sujetar los círculos
Con anzuelo propio
Y crear es poner a girar los anillos del retorno
Hay que saber que ni el mar nos pertenece
Ni el timón de la brisa nos necesita.
Ha despertado la montaña!
El aire huele a polvo de miel
Tras el galope de la primavera
El mediodía ya es un papel seco
Suspendido en el aire caliente
El buitre brilla pardamente.
¿has visto al picaflor corretear al halcón?
El gusano se come al caballo y al jinete.
El eremita se inquieta
Ha soñado la palabra!
Cayó como un ángel al fondo del aljibe
Como un niño al río
Cayó como una manzana
Un goliat podrido
Dividiendo las aguas
¿el Tigris y el Eufrates?
¿el Uruguay y el Paraná?
Ya nada es tan distinto
Desde que no hay eternidad
Del maná de los desiertos a la soja modificada
Del trabajo en las pirámides o las plantaciones americanas;
Al débito o al enter.
El eremita se apaga
Mirándose al espejo de una lágrima.
Pero en vano ocultas un incendio en la noche
Cuando la salud es una herida
Y el abrazo un muro en común.
Hay que armarse de paz
Y no esperar amistad en el rayo
Cuando pensar es una forma de sujetar los círculos
Con anzuelo propio
Y crear es poner a girar los anillos del retorno
Hay que saber que ni el mar nos pertenece
Ni el timón de la brisa nos necesita.