alberto marcos álvarez
Poeta recién llegado
Cada día es temprano
y todo muere en su ausencia.
Desdeñados los sueños
como montones de piedras,
todo suena a silencio,
a silencio y a quietud,
todo se abandona
en el mismo instante,
y cae despacio
y remueve la tierra
y busca cobijo
alejado del halo divino,
alejado de las dichosas
ruinas cochambrosas,
de la mugre que deteriora
al hastío.
No busca las formas,
ni la piel,
ni el placer escondido,
ni el aliento contenido
para no despertar el hambre.
No pasa noches en vela
ni despereza el ánimo
ataviado de tristeza,
para no llegar a estrujar
el polvo con sus manos,
para dejar en el camino
los abrazos más queridos,
abandonados.
y todo muere en su ausencia.
Desdeñados los sueños
como montones de piedras,
todo suena a silencio,
a silencio y a quietud,
todo se abandona
en el mismo instante,
y cae despacio
y remueve la tierra
y busca cobijo
alejado del halo divino,
alejado de las dichosas
ruinas cochambrosas,
de la mugre que deteriora
al hastío.
No busca las formas,
ni la piel,
ni el placer escondido,
ni el aliento contenido
para no despertar el hambre.
No pasa noches en vela
ni despereza el ánimo
ataviado de tristeza,
para no llegar a estrujar
el polvo con sus manos,
para dejar en el camino
los abrazos más queridos,
abandonados.