Halloran
Poeta asiduo al portal
[center:f0e1ac9a55]SIN TI
Un segundo sin ti,
tan sólo uno,
es lo que yo llamo muerte.
Y en esa muerte habito,
por tu silencio,
por tu vacío.
¿Qué sucede, mi loka?
¿Qué ha apagado ese brillo
que daba luz a mi vida?
¿Qué ha pasado, querida?
¿Cuál es la razón infame
que ha empujado tus amores,
las más lindas de las flores,
lejos de mí?
¿Hay razón acaso?
¿Fue sólo el miedo?
¿Fui yo...?
Y si yo he sido
el autor
de mi propio asesinato...
¿cuándo, dónde... por qué?
Dímelo... dí al menos algo...
Pero no me des silencio,
tu silencio,
el silencio sin ti...
Tu ausencia no me es nueva...
pero sí esta carencia
de tus palabras,
de tu voz.
Que si bien nunca te tuve,
al menos te lei,
te oí,
te supe
a mi lado...
(Y hoy mi lado está vacío,
silencio de ti,
silencio sin ti...
y yo prefiero el ruído...).
Necesito saberte...
conmigo o distante,
pero tener algo tuyo,
no sólo esta muerte
que me mata
desde el silencio...
silencio de ti,
silencio sin ti.
Ayer oía tu voz en mi mente...
La tenía dentro, la sabía mía...
Hoy ya todo es diferente.
Ayer miraba sin ver a la gente...
porque eras tú mi sola compañía...
Hoy he cruzado tu puente.
Al otro lado, el vacío...
el silencio (silencio de muerte,
silencio que anega el alma,
silencio de no saber nada,
silencio de no haber presente,
silencio de sueño perdido...
silencio de amor compartido
que quedó sólo de un lado...
silencio de amor matado,
silencio de amor llorado...
silencio de ti...
silencio sin ti).
Más aún ha de pasarme,
en esta vida,
para purgar el delito
de haberte amado.
Quizá no tenga sentido
el hablar desde el momento
en que comenzó el tormento
que sólo yo he vivido.
Hablar de amor, de deseo,
de pasión y de esperanza
es extraño hoy, mi amor...
mas nadie puede acusarme,
ni tú, querida,
de no poder retenerme,
de tener que expresarme,
de querer gritarle al mundo
que no fue mi amor fecundo...
pero fue.[/center:f0e1ac9a55]
Un segundo sin ti,
tan sólo uno,
es lo que yo llamo muerte.
Y en esa muerte habito,
por tu silencio,
por tu vacío.
¿Qué sucede, mi loka?
¿Qué ha apagado ese brillo
que daba luz a mi vida?
¿Qué ha pasado, querida?
¿Cuál es la razón infame
que ha empujado tus amores,
las más lindas de las flores,
lejos de mí?
¿Hay razón acaso?
¿Fue sólo el miedo?
¿Fui yo...?
Y si yo he sido
el autor
de mi propio asesinato...
¿cuándo, dónde... por qué?
Dímelo... dí al menos algo...
Pero no me des silencio,
tu silencio,
el silencio sin ti...
Tu ausencia no me es nueva...
pero sí esta carencia
de tus palabras,
de tu voz.
Que si bien nunca te tuve,
al menos te lei,
te oí,
te supe
a mi lado...
(Y hoy mi lado está vacío,
silencio de ti,
silencio sin ti...
y yo prefiero el ruído...).
Necesito saberte...
conmigo o distante,
pero tener algo tuyo,
no sólo esta muerte
que me mata
desde el silencio...
silencio de ti,
silencio sin ti.
Ayer oía tu voz en mi mente...
La tenía dentro, la sabía mía...
Hoy ya todo es diferente.
Ayer miraba sin ver a la gente...
porque eras tú mi sola compañía...
Hoy he cruzado tu puente.
Al otro lado, el vacío...
el silencio (silencio de muerte,
silencio que anega el alma,
silencio de no saber nada,
silencio de no haber presente,
silencio de sueño perdido...
silencio de amor compartido
que quedó sólo de un lado...
silencio de amor matado,
silencio de amor llorado...
silencio de ti...
silencio sin ti).
Más aún ha de pasarme,
en esta vida,
para purgar el delito
de haberte amado.
Quizá no tenga sentido
el hablar desde el momento
en que comenzó el tormento
que sólo yo he vivido.
Hablar de amor, de deseo,
de pasión y de esperanza
es extraño hoy, mi amor...
mas nadie puede acusarme,
ni tú, querida,
de no poder retenerme,
de tener que expresarme,
de querer gritarle al mundo
que no fue mi amor fecundo...
pero fue.[/center:f0e1ac9a55]